La Asociación de Mujeres Independientes Awá -ASMINAWÁ, inicio sus actividades en enero de 2015, en el municipio de Ricaurte, departamento de Nariño. La cual se conforma de 20 personas, donde el 90% son Mujeres indígenas del resguardo Vegas Chagui Chimbuza, mujeres víctimas del conflicto armado, quienes se organizaron en busca de alternativas que les permita preservar el territorio, generando iniciativas económicas y de trabajo en equipo y la armonía territorial.

Enfatizar que las mujeres que conformaron la asociación son afectadas por el conflicto armado entre los años 2005 y 2012, donde tuvieron que abandonar sus tierras y salir desplazadas a diferentes lugares del departamento de Nariño para preservar sus vidas y la de sus familias. Luego de este tiempo y con la esperanza de los procesos de los acuerdos de paz, una tras otra fue regresando al territorio, con mucha desconfianza y aún con temor, pero con la fé de poder rehacer sus vidas en sus territorios de origen y empezar a trabajar la tierra.
Es decir que el trabajo que han realizado durante los últimos años a partir de la organización ha sido de gran impacto para el fortalecimiento de los procesos, tal como lo menciona Jaqueline Ortiz.

“En el mes de noviembre del año 2017, emprendemos un proyecto financiado por el programa de pequeñas donaciones del fondo para el medio ambiente mundial implementado por el PNUD, el cual tenía como objetivo promover prácticas de protección del entorno ambiental específicamente las fuentes hídricas que durante generaciones atrás, nos suministraron de vida a toda la comunidad de Vegas, la vida representada en todos los seres que compartimos el territorio, la montaña que se compone del agua, los árboles, los animales y los espíritus, está siendo afectada por algunas prácticas inadecuadas, por lo cuál se realiza un proceso de concientización que permita conservar y proteger el lugar donde vivimos como principal objetivo, para emprender nuevamente una etapa de vida retomando nuestras costumbres como indígenas Awá. Cultivamos la tierra, principalmente con productos que nos genera la seguridad alimentaria de nuestras familias, entre ellos el Chiro o banano bocadillo, la crianza de peces en estanque, a lo cual se ha dado inicio con algunas de las asociadas y nos han podido suministrar a las demás de este alimento, con el ánimo de que podamos incrementar la producción con la utilización de técnicas más apropiadas que garanticen una producción de calidad”.

No obstante, durante los dos últimos años las mujeres han buscado nuevos espacios de participación a nivel local, permitiendo así la visibilización del trabajo que vienen realizando e incidiendo en las tomas de decisiones.
Continúan tejiendo procesos políticos, culturales, territoriales desde la memoria de quienes hoy se encuentran en el espacio espiritual, recordándolos desde el ejemplo y el camino que dejaron.







