El recrudecimiento del conflicto armado dentro de los territorios, ha puesto en máxima alerta a la comunidad en general, han sido varios los hechos de violencia en los que desafortunadamente los actores que hacen la guerra, han involucrado de la manera más cobarde a menores de edad, arrebatándoselos a sus familias y alejándolos del territorio.

En los últimos años han sido reclutados 272 menores (según informe de DDHH ACIN), cifra que va en aumento y que viene acompañada de amenazas, asesinatos, entre otros hechos de desarmonía que preocupa, alerta y pone en riesgo la comunidad.

En los últimos hechos, han sido reclutadas por un grupo armado, seis personas comuneras del resguardo de Huellas Caloto, el Tejido defensa de la vida y los DDHH de la ACIN, denuncia y alerta a la comunidad frente a estos hechos “entre el martes 8 y miércoles 9 de marzo, al menos seis comuneros del resguardo fueron reclutados por grupos armados, cuatro de ellos menores entre 12 y 14 años.

Comuneros denuncian que hombres que se desplazaban en una camioneta se llevaron a los menores y jóvenes desde las veredas de La Palomera, El Credo y La Chivera. Al parecer los trasladan hacia Argelia, en donde se presentan intensos combates entre el frente Carlos Patiño, que pertenece al comando coordinador de occidente y la alianza entre el ELN y segunda Marquetalia

Es realmente preocupante como esta estrategia de terror y guerra se viene implementando dentro de los territorios que han vivido en carne propia el conflicto armado, pues recordemos que el resguardo de Huellas Caloto, en el norte del departamento del Cauca, ha sido epicentro de la disputa territorial entre los actores armados, tanto legales como ilegales que hacen presencia en la zona y han causado dolor en la comunidad.

Es necesario hacer memoria de ello, ya que las principales víctimas, desde siempre, han sido niños y jóvenes, quienes han visto como la guerra, les arrebata los sueños.

Esta es una guerra que no nos pertenece, sin embargo, es una guerra en la que han involucrado a nuestra gente, tanto en los grupos armados legales, como en los ilegales, en donde las víctimas directas es el mismo pueblo.

Tanto las autoridades tradicionales y comunidad en general hacen un llamado claro por el respeto la vida, rechazando rotundamente esta forma de violencia que no busca más que sembrar el miedo en el territorio, usando como botín de guerra a nuestra gente.

Por Programa de comunicaciones CRIC

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