Nuestro caminar en la lucha se ha orientado desde la orientación colectiva desde los espacios comunitarios, guiados por el mandato de la Ley de Origen, el Derecho Mayor y las normas naturales. Este mandato también se sustenta en nuestros sistemas jurídicos, técnicos y legislativos propios, ejercidos dentro de los territorios. El mandato ratifica que la Autoridad Territorial Económica y Ambiental- ATEA, nos permite garantizar la permanencia y la pervivencia de los pueblos indígenas.


Hoy se habla de reforma agraria; sin embargo, para nosotros no se trata únicamente de un pedazo de tierra, para nosotros el territorio es un espacio cosmogónico donde se desarrolla lo político, lo social, lo cultural y lo espiritual de los pueblos originarios.El mandato faculta a las autoridades para que los sistemas y procesos continúen tejiéndose en torno a los Planes de Vida, permitiendo fortalecer los procesos de salvaguarda, consolidar los sistemas propios y afianzar la autonomía alimentaria.


Como pueblos originarios, seguiremos en la lucha por el cuidado y la protección de la Madre Tierra. Ella puede existir sin la humanidad, pero la humanidad no puede existir sin ella. Por eso, protegerla y cuidarla es una responsabilidad de todos y todas.

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