El fallecimiento del sacerdote jesuita y defensor de los derechos humanos Javier Giraldo Moreno deja un profundo vacío entre quienes acompañaron los procesos de defensa de la vida, los derechos humanos y la construcción de paz en Colombia.

Javier Giraldo tuvo una relación cercana con la dirigencia indígena y cumplió un papel importante en el acompañamiento de los procesos organizativos, particularmente en la defensa de los derechos de los pueblos, el territorio y sus propias formas de gobierno. Desde su trabajo, acompañó, orientó y reconoció la importancia de las apuestas construidas por los pueblos indígenas.

En diferentes momentos, Giraldo ayudó a generar espacios de conversación entre las organizaciones indígenas y sectores del Gobierno y de la sociedad que veían a los pueblos como adversarios, su rol como mediador permitió abrir conversaciones y acercamientos en contextos marcados por la confrontación y la estigmatización.

Asimismo, durante distintos momentos del conflicto armado, facilitó diálogos con actores armados, buscando generar condiciones para la conversación y la defensa de la vida. Esta labor hizo parte de su compromiso permanente con las comunidades rurales, campesinas e indígenas y con las poblaciones más afectadas por la violencia.

De igual manera, estuvo presente durante la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, donde, desde su experiencia, acompañó y apoyó la participación de los pueblos indígenas y aportó a la construcción de propuestas orientadas al reconocimiento de sus derechos, su identidad y sus formas propias de organización.

Durante el proceso de paz entre el Gobierno y los grupos al margen de la ley, Javier Giraldo continuó facilitando conversaciones y acompañando diferentes sectores sociales, manteniendo como principio la defensa de la vida y de los derechos fundamentales de las poblaciones más vulnerables.

Quienes compartieron con él recuerdan no solo su trabajo como defensor de derechos humanos, sino también su cercanía y disposición para escuchar. Por eso, su legado también se extendió a otros procesos de construcción de paz como la comunidad de paz de San José de Apartadó donde impulsó iniciativas orientadas a fortalecer procesos comunitarios y de paz.