En un acto cargado de significado político y reafirmación territorial, el Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC y la Agencia de Desarrollo Rural, ADR sellaron un convenio que marca un paso firme hacia el fortalecimiento de la producción agroindustrial de los pueblos indígenas del sur occidente colombiano.

La firma, realizada en la Casa del Programa Económico Ambiental, en Popayán, beneficia directamente a 13 resguardos indígenas de los departamentos del Cauca y Huila, en el marco de los acuerdos establecidos en la Mesa Permanente de Concertación, MPC, con el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. Este proceso no solo responde a compromisos institucionales, sino que se inscribe en la lucha histórica de los pueblos por el reconocimiento de su economía propia.

El proyecto contempla la entrega de dos dotaciones agroindustriales y el fortalecimiento de las capacidades productivas de 115 productores indígenas, quienes trabajan en cultivos de mora, fresa, uchuva y diversas hortalizas. Todo ello, bajo un enfoque que respeta los usos, costumbres y formas de producción ancestrales, reafirmando que el desarrollo también se construye desde la identidad y el territorio.

La inversión supera los 2 mil millones de pesos por parte de la Agencia de Desarrollo Rural, sumados a más de 700 millones en servicios aportados por el CRIC, consolidando una apuesta conjunta por la soberanía alimentaria y la autonomía económica de las comunidades.

Durante la firma, el consejero mayor del CRIC, Edgar Fernández, fue contundente al reivindicar el papel productivo de los pueblos indígenas:

“Aquí está la prueba de que los pueblos originarios sí trabajan, sí producen y sí sostienen la vida. Este convenio desmonta los discursos de sectores de derecha que históricamente han estigmatizado a nuestras comunidades, señalándonos injustamente como improductivos. Hoy demostramos que nuestra relación con la tierra es de cuidado, de trabajo y de dignidad”.

Este convenio no solo representa una inversión económica, sino una apuesta política por fortalecer modelos productivos propios, en contravía de visiones extractivistas que han desconocido el aporte de los pueblos indígenas al desarrollo del país.

Desde el CRIC, se insiste en que estos procesos son parte de la construcción de autonomía, donde la economía indígena no se mide únicamente en cifras, sino en la capacidad de sostener la vida, proteger el territorio y garantizar el bienestar colectivo.

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