Preocupación de los pueblos indígenas tras el nuevo hundimiento de la reforma a la salud
Desde los territorios ancestrales, donde la vida se cuida en comunidad y la salud se entiende como equilibrio entre el cuerpo, el espíritu, la Madre Tierra y la colectividad, los pueblos indígenas organizados en el CRIC expresamos nuestra preocupación frente al nuevo archivo de la reforma estructural al sistema de salud en el Congreso de la República. La crisis actual no es coyuntural ni responsabilidad exclusiva del Gobierno del Cambio, es el resultado histórico de un modelo impuesto por la Ley 100 de 1993, promovida durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, que convirtió la salud en un negocio, debilitó la atención primaria, fragmentó el sistema y marginó a las poblaciones rurales, étnicas y empobrecidas del país.
Una reforma necesaria para los territorios
La reforma a la salud impulsada por el Gobierno Nacional representaba, con todas sus limitaciones, una oportunidad real para corregir inequidades estructurales que los pueblos indígenas hemos denunciado durante décadas:
- La intermediación financiera que retrasa o niega la atención.
- El abandono histórico de los territorios rurales y dispersos.
- La falta de reconocimiento efectivo de los sistemas propios e interculturales de salud.
- La precarización del talento humano en salud, especialmente en zonas apartadas.
Para los pueblos indígenas, la salud no es un gasto fiscal sino una inversión en la vida, en la pervivencia cultural y en la paz territorial.
La oposición bloquea el cambio y perpetúa la crisis
Lamentamos que, una vez más, sectores mayoritarios del Congreso hayan decidido archivar la reforma sin permitir un debate profundo, honesto y territorializado, el argumento fiscal no puede seguir siendo excusa para sostener un modelo que ya fracasó y que hoy mantiene a millones de colombianos especialmente indígenas, campesinos y afrodescendientes sin acceso oportuno y digno a la atención en salud.
Decir que la reforma era “inconveniente para los bolsillos” mientras se defiende un sistema que lucra a unos pocos y empobrece a la mayoría es una contradicción ética y política.
El Gobierno del Cambio y sus límites
Reconocemos que el Gobierno del presidente Gustavo Petro ha intentado abrir el debate sobre la transformación del sistema de salud y ha puesto en el centro la atención primaria y lo público, sin embargo también advertimos que sin una voluntad real del Congreso y sin escuchar de manera vinculante a los pueblos indígenas, cualquier reforma seguirá siendo vulnerable al sabotaje político.
La apelación anunciada para revivir el proyecto debe ir acompañada de un diálogo intercultural real donde la palabra de los pueblos no sea decorativa, sino decisoria.
La salud es un derecho colectivo
Desde el CRIC reiteramos:
- La salud no se archiva.
- La vida no se negocia.
- Los territorios no pueden seguir esperando.
Seguiremos defendiendo el SISPI y un sistema de salud público, universal, solidario e intercultural, que reconozca nuestras autoridades, saberes ancestrales y formas propias de cuidado, y que rompa definitivamente con el modelo mercantil impuesto por la Ley 100.
Porque cuando se hunde una reforma a la salud, no pierde un gobierno: pierde el pueblo, y los pueblos indígenas no renunciaremos a nuestro derecho a vivir con dignidad, equilibrio y autonomía en nuestros territorios.
Consejo Regional Indigena del Cauca-CRIC






