El Consejo Regional Indígena del Cauca, en representación de los 11 pueblos originarios del Cauca y de las 138 Autoridades ancestrales, rechazamos de manera categórica y contundentemente las recientes amenazas difundidas por estructuras armadas que se autodenominan Farc-ep. Dichos señalamientos, acusaciones y ultimátums no solo son falsos y malintencionados: representan una agresión directa contra nuestro derecho constitucional y ancestral a ejercer Gobierno Propio, control territorial y protección comunitaria.
1. Rechazo absoluto a las amenazas y señalamientos falsos
Las afirmaciones contenidas en el panfleto difundido por la denominada columna móvil Dagoberto Ramos son graves e infundadas. Afirmar que los coordinadores y apoyos zonales de la Guardia Indígena “se autoamenazan”, “trabajan con grupos armados” o “entorpecen la lucha armada”, además de ser una mentira flagrante, constituye una estrategia para justificar ataques, sembrar terror y romper el tejido organizativo indígena.
El Movimiento Indígena del Cauca jamás ha estado al servicio de estructuras armadas, ni estatales ni ilegales. Nuestro mandato político es claro y permanente desde 1971: defender la Vida, el Territorio, la Autonomía y la pervivencia de los Pueblos.
2. La Guardia Indígena no es enemiga de nadie: es protectora de la vida
La Guardia Indígena es un cuerpo comunitario, desarmado y humanitario, reconocido nacional e internacionalmente por la labor de protección a la vida. Los puntos de control territorial no buscan “entorpecer luchas armadas”: buscan impedir que actores armados ilegales continúen utilizando los territorios Indígenas como corredores para actividades ilícitas, incluidas economías que afectan gravemente a las comunidades.
Decirlo con claridad: la presencia de la Guardia no afecta ninguna “causa revolucionaria”; lo que afecta son intereses económicos ilegales que operan sobre rutas, mercancías y actividades que violentan nuestros territorios y ponen en riesgo la vida de la población indígena.
3. Atentar contra la Guardia es atentar contra todo el Movimiento Indígena
El reciente Atentado contra el Guardia Indígena Eduardo Campo, quien recibió 7 disparos mientras se desplazaba en la vía La Plata–Neiva, es la evidencia más dolorosa de que las amenazas no son simples palabras: son parte de una estrategia sistemática de persecución contra la Guardia y los coordinadores Territoriales.
4. Ni renuncia, ni repliegue, ni silencio: el CRIC se mantiene firme
Ningún actor armado bajo ningún nombre ni justificación tiene Autoridad para ordenar la renuncia de nuestros coordinadores y delegados, para expulsar líderes de los territorios o para dictar quién puede o no ejercer Gobierno Propio.
La Guardia Indígena no se retiran, no ceden, no se silencian y no legitiman amenazas armadas.
El territorio no se “protege” por comunicados intimidatorios, sino por mandatos colectivos, asambleas comunitarias y decisión del pueblo.
5. Responsabilizamos a las estructuras armadas por cualquier agresión futura
Ante cualquier atentado, desplazamiento forzado, acto de intimidación o daño contra coordinadores regionales, apoyos zonales, Guardias o Autoridades, responsabilizamos políticamente, jurídicamente y moralmente a las estructuras que firmaron y difundieron el panfleto.
El Movimiento Indígena no aceptará versiones que pretendan justificar la violencia acusando a las víctimas.
6. Llamado al Estado y a la comunidad internacional
Exigimos:
- Garantías plenas para el ejercicio del control territorial.
- Protocolos de protección colectiva adecuados al enfoque diferencial Indígena.
- Investigación inmediata y seria del atentado de nuestro compañero Eduardo Campo.
- Presencia humanitaria que impida el escalamiento de la violencia en el Cauca.
Así mismo, convocamos a las organizaciones de Derechos Humanos, misiones internacionales y plataformas sociales a acompañar, visibilizar y respaldar la labor de la Guardia Indígena, hoy objeto de una ofensiva armada que desconoce el Derecho Internacional Humanitario y la Autonomía de los Pueblos.
El Movimiento Indígena del Cauca no se rinde, no negocia su existencia, no abandona su mandato.
Seguiremos ejerciendo control territorial, defendiendo la vida y protegiendo a nuestras comunidades, como lo hemos hecho siempre.
Por la vida, el Territorio y la dignidad de los Pueblos Indígenas.
Cuenten con nosotros para La Paz, nunca para la guerra.
Consejo Regional Indígena del Cauca.






