En medio de la emergencia que atraviesa diferentes territorios del país, por el Sismo de Magnitud 7.4 grados ocurrido el pasado 10 de Agosto de 2026, la Guardia Indígena del Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC, se ha vinculado a las labores de la Humanitarias que se desarrollan en la ciudad de Cali, acompañando las tareas de búsqueda, remoción de escombros y apoyo a las comunidades afectadas, en donde alrededor de 100 guardias indígenas provenientes de diferentes territorios como Sath Tama Kiwe, Cxhab Wala Kiwe, Tierradentro, Nasa Uuss, Cotaindoc, Uh Whala Vxic, los pueblos Coconuco y Yanacona, así como de otros procesos de Guardia Indígena del Cauca y del Valle del Cauca.

Las comisiones se han articulado con bomberos, socorristas, equipos de rescate y equipos especializados, quienes participan en las labores de búsqueda, para apoyar la remoción de escombros y contribuir a la localización de personas que aún podrían encontrarse con vida, así como a la recuperación de quienes lamentablemente perdieron la vida. Durante toda la noche y parte de la madrugada, la Guardia ha acompañado estas labores en diferentes puntos de la ciudad, particularmente en sectores como la carrera 44 con novena, donde persiste la preocupación de familias y amigos que esperan noticias de sus seres queridos. El trabajo se desarrolla bajo las orientaciones de los equipos logísticos establecidos en cada punto y atendiendo las normas y protocolos de seguridad, entre ellos las señales de silencio y evacuación y la conformación de anillos de seguridad, con el propósito de facilitar las labores de los equipos de rescate y reducir los riesgos para quienes participan en la atención de la emergencia.

Más allá de la protección y cuidado de los territorios indígenas, la participación de la Guardia en esta emergencia reafirma un principio que hace parte de su esencia: la defensa de la vida. En este contexto, su presencia se ha concentrado en apoyar a las familias que aún esperan noticias de sus seres queridos y contribuir, dentro de sus posibilidades, a las labores de búsqueda y recuperación. Así las cosas, mientras las comisiones operativas acompañan directamente las labores de búsqueda y remoción de escombros, desde diferentes territorios y comunidades también se han enviado aportes de alimentos, ropa y otros elementos para las familias afectadas en distintos sectores de Cali. La respuesta de la ciudadanía ha sido positiva y solidaria, permitiendo abrir espacios de articulación en un contexto diferente al de anteriores jornadas de movilización social. Las comunidades caleñas han recibido a las comisiones y han permitido su llegada a diferentes barrios y comunas, reconociendo el carácter humanitario de este ejercicio, por lo que, frente a algunas voces que han cuestionado por un lado la ausencia y también la presencia de la Minga en las calles o, en su defecto, han pretendido comparar esta jornada con otros momentos de movilización, la Guardia señala que el contexto actual es diferente, y también hace un llamado a no interpretar su presencia en la ciudad desde las dinámicas de confrontación que han marcado otros momentos de movilización social. La participación actual responde a un ejercicio humanitario y de solidaridad con las comunidades afectadas. “Lo que nos interesa es aportarle a las comunidades afectadas de manera contundente”, se plantea desde la Guardia, resaltando que la defensa de la vida debe estar por encima de las diferencias políticas, económicas e ideológicas. En este escenario, las diferencias políticas e ideológicas pasan a un segundo plano para permitir la articulación entre comunidades, organismos de socorro y ciudadanía. La prioridad es contribuir a encontrar vidas, recuperar cuerpos, acompañar a las familias y responder de manera organizada ante la emergencia.

Desde la perspectiva de los pueblos indígenas, esta situación también genera una reflexión sobre la relación entre la humanidad y la Madre Tierra. Para la Guardia Indígena, los fenómenos que hoy afectan a nivel mundial deben llevar a la sociedad a escuchar y comprender los mensajes de la naturaleza. No se trata únicamente de responder ante una emergencia, sino también de preguntarse por las condiciones que han llevado al planeta a enfrentar fenómenos cada vez más complejos, en un contexto marcado por el calentamiento global, la contaminación ambiental y un modelo económico que continúa profundizando la explotación de los recursos naturales. Mientras en los grandes escenarios se habla de cambio climático y protección ambiental, las prácticas de grandes industrias y empresas multinacionales, particularmente aquellas vinculadas al extractivismo, continúan generando impactos sobre los territorios y los espacios de vida. Desde la visión de los pueblos indígenas, estos acontecimientos constituyen también un llamado al orden y a la reflexión colectiva, pues la defensa de la naturaleza no puede reducirse a discursos mientras se mantienen prácticas que deterioran los territorios. Por ello, la respuesta humanitaria se articula con una reflexión más amplia sobre la necesidad de generar cambios estructurales en las formas de relacionamiento con la Madre Tierra, entendiendo que defender los espacios de vida es también defender la existencia de las comunidades y de la humanidad.

La Minga Humanitaria también proyecta su presencia hacia otros territorios afectados. Desde el CRIC se ha planteado para este sábado una “Caravana por la Vida”, que tendrá como uno de sus destinos el departamento del Valle del Cauca y, según las dinámicas, se podría trasladar a diferentes municipios del norte del departamento, entre ellos aquellos lugares que no han recibido suficiente acompañamiento o visibilización. La jornada contempla el traslado de alimentos, especialmente granos y otras ayudas, para contribuir con las comunidades que enfrentan las consecuencias de la emergencia. De igual manera, se proyecta el desplazamiento de una comisión hacia el departamento del Chocó, con el propósito de llevar apoyo humanitario y acompañamiento a las comunidades afectadas en ese territorio. Estas acciones hacen parte de una respuesta que busca extender la solidaridad más allá de los lugares donde inicialmente se concentró la emergencia y fortalecer la articulación entre los diferentes pueblos y comunidades.

En este contexto, el llamado de la Guardia Indígena y del movimiento indígena es a superar las barreras políticas, ideológicas, económicas y religiosas que pueden dividir a la sociedad y reconocer que existen circunstancias en las que la defensa de la vida debe estar por encima de cualquier diferencia. La emergencia plantea la necesidad de encontrarse alrededor de un propósito común: acompañar a las comunidades, proteger los territorios y fortalecer las capacidades colectivas para responder ante situaciones que afectan a todos. La Minga Humanitaria que hoy se desarrolla en Cali y que comienza a extenderse hacia otros territorios constituye así una expresión concreta de solidaridad y organización, pero también un llamado a reflexionar sobre el rumbo que está tomando la humanidad y sobre la responsabilidad colectiva de preservar la vida y la Madre Tierra.

En medio de una emergencia que trasciende fronteras tanto físicas y diferencias políticas, el llamado es a encontrarse alrededor de un principio fundamental: preservar la vida, acompañar a las comunidades y fortalecer la capacidad colectiva para responder ante las crisis. Desde esta perspectiva, la emergencia también llama a la sociedad sobre la necesidad de avanzar hacia cambios que permitan proteger los territorios, reducir las afectaciones ambientales y construir formas de relación con la naturaleza que no pongan en riesgo la vida de las futuras generaciones.

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