En el territorio ancestral de Santa Rosa de Capicisco, vereda Segovia, municipio de Inzá, las autoridades y comunidades de los ocho territorios que integran la Asociación Juan Tama se reunieron para dar un paso político y organizativo fundamental en el camino hacia la ratificación de la Política Ambiental Indígena del Consejo Regional Indígena del Cauca.
Este espacio contó con la participación de autoridades tradicionales, dinamizadores, estudiantes y comuneros de Tumbichucue, Calderas, San Andrés de Pisimbalá, Santa Rosa, Yaquiva, La Gaitana, Turminá y San Antonio de Pedregal, quienes reafirmaron que el mandato ATEA y el Decreto 1094 no son instrumentos aislados, sino herramientas construidas desde la lucha colectiva para garantizar el ejercicio de la autoridad ambiental propia en los territorios.

La ratificación de la Política Ambiental Indígena del CRIC se da en un momento crucial frente a las crecientes afectaciones al agua, los impactos del cambio climático y las amenazas sobre los espacios de vida. En ese sentido, las autoridades señalaron que el tiempo apremia; por ello, se hizo énfasis en la necesidad de materializar y operativizar el Decreto 1094 en cada comunidad, fortaleciendo los procesos de gobierno propio y asegurando que las decisiones ambientales se orienten desde la ley de origen y el mandato comunitario.

De esta manera, más que un acto de socialización de la política ambiental indígena, la ratificación representa un compromiso colectivo por la defensa del territorio, la armonización con la Madre Tierra y la pervivencia cultural de los pueblos.
Finalmente, la política ambiental indígena no es solo un documento, sino una guía viva para proteger el agua, la biodiversidad y el equilibrio espiritual de los territorios.







