Rechazo categórico a los hostigamientos armados y a la utilización del terror contra la población civil en el norte del Cauca
Rechazamos de manera contundente los graves hechos de violencia ocurridos en los municipios de Buenos Aires y Suárez, norte del Cauca, en el marco del paro armado anunciado por el ELN.
Hacia las 6:20 de la mañana de este martes 16 de diciembre, un numeroso grupo de hombres armados ilegales adelantó hostigamientos simultáneos contra la estación de Policía y la sede de la Alcaldía de Buenos Aires, generando pánico colectivo y poniendo en riesgo directo a la población civil, estas acciones no solo constituyen una violación flagrante al Derecho Internacional Humanitario, sino que evidencian una práctica de terror sádico, carente de todo principio político, ético o humanitario.
Según reportes de la comunidad, los hechos incluyeron:
- El pinchazo y atravesamiento de al menos 40 vehículos en rutas alternas, con el objetivo de impedir el ingreso de refuerzos por tierra.
- Amenazas directas a los uniformados, a quienes se les habría dado un plazo de 20 minutos para rendirse, mientras eran rociados con gasolina.
- El uso de megáfonos para exigir la rendición.
- La retención y amenaza al párroco, obligado bajo coacción a pedir la entrega de los policías utilizando el megáfono de la parroquia, un acto que representa una instrumentalización perversa de la fe y de la autoridad moral comunitaria.
- La imposibilidad de apoyo aéreo debido a las condiciones climáticas, obligando a las aeronaves a regresar en dos oportunidades.
- La presencia de apenas 20 policías en la estación, expuestos a un ataque desproporcionado.
De manera paralela, se reportó la ubicación de varios cilindros sospechosos en la entrada al municipio de Suárez, sobre la vía que comunica a Timba, lo que obligó a restringir el paso vehicular y generó zozobra entre habitantes y transportadores, estos hechos refuerzan una estrategia de intimidación sistemática contra la población civil, que nada tiene de acción insurgente y mucho de castigo colectivo.
Desde el movimiento indígena es necesario decirlo con claridad: quienes recurren a la amenaza, al uso del terror, a la instrumentalización de civiles, líderes religiosos y bienes comunitarios, actúan como verdugos sin causa, sin razón y sin pena, degradando cualquier discurso que pretendan sostener. Estas prácticas no son resistencia, no son política y no son revolución: son violencia desnuda contra el pueblo.
Exigimos:
- El cese inmediato de toda acción armada que ponga en riesgo a la población civil.
- El respeto irrestricto a la vida, a los bienes civiles y a los espacios comunitarios.
- Que el Estado garantice la protección integral de las comunidades, sin que ello derive en nuevas formas de militarización que sigan exponiendo a la gente.
- Que los organismos de derechos humanos nacionales e internacionales mantengan observación permanente sobre lo que ocurre en el norte del Cauca.
El Cauca no puede seguir siendo escenario de experimentos de guerra ni de pedagogías del miedo, la población civil no es botín, ni escudo y ni mensaje.
La historia juzgará con severidad a quienes hoy eligen el camino del terror y la crueldad.
La vida está por encima de cualquier arma.
Cuenten con nosotros para la paz, nunca para la guerra.






