El viento que recorre los cerros de Toribío hoy lleva consigo el nombre de un sabedor, un caminante de la palabra y del Territorio. Ha partido el mayor Marcos Yule Yatacué, comunero del Resguardo Indígena de Toribío, coordinador zonal del proceso autónomo Wasakwëwe’sx (semillero de niños y niñas) y uno de los primeros gestores de la Educación bilingüe intercultural, esa Educación nacida desde el fogón, la tulpa y la montaña.

Mayor Marcos no solo enseñó con la palabra, sino con el ejemplo, su legado atraviesa las escuelas comunitarias, los Cabildos y los caminos donde los niños y niñas aprenden a escuchar la tierra, fue él quien nos regaló la hermosa denominación de los “Procesos de formación cultural para el cuidado y maduración de las semillas” en Toribio. Una filosofía que hoy guía a las nuevas generaciones en su compromiso con la vida, la armonía y la resistencia.

Su paso por el Proyecto Nasa Toribío, el CECIDIC y otros espacios del Movimiento Indígena dejó huellas profundas, siempre insistió en que el conocimiento debía crecer desde el territorio, con respeto por los mayores, por los espíritus del agua y por los ciclos de la naturaleza. En tiempos donde la globalización amenaza con borrar las raíces. El mayor Marcos defendió la Educación Bilingüe como un acto político y espiritual, nos recordó que educar no es solo transmitir saberes, sino madurar las semillas de la vida, acompañar el pensamiento y fortalecer el tejido comunitario.

Hoy, el Pueblo Nasa de Toribio y el Movimiento Indígena del Cauca despiden con profundo dolor al mayor, al maestro, al sembrador, que dio enseñanzas que seguirán caminando en cada palabra orientadora, en cada Asamblea, en cada canto de los niños Wasakwëwe’sx que siembran futuro.

Desde el CRIC en el marco de la comisión mixta # 32, enviamos un abrazo solidario a su familia y a todo el Territorio de Toribío, que su espíritu retorne a la Madre Tierra, que los Thë’ Wala (médicos tradicionales) le acompañen en su tránsito y que su voz siga resonando en la montaña.

Mayor Marcos Yule Yatacué, buen retorno a la casa del sol.

Tu palabra seguirá germinando en el pensamiento de los pueblos.

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