El Ecuador atraviesa uno de los capítulos más duros de su historia reciente, desde hace más de diez días, comunidades indígenas, campesinas y urbanas han levantado su voz contra el Decreto 126 y el modelo económico que sacrifica la vida para complacer al Fondo Monetario Internacional.
En Quito, miles caminaron desde San Miguel hasta la Panamericana Norte, en Alausí, comunidades enteras se declararon en resistencia permanente, en Otavalo y Cayambe, la dignidad del pueblo hizo retroceder a convoyes militares, cada paso, cada grito, es un recordatorio de que nada ha sido regalado: todo se ha conquistado con lucha organizada.
Pero la respuesta del gobierno de Daniel Noboa ha sido una sola: represión, gas lacrimógeno en las casas, bloqueo de internet, detenciones arbitrarias, militarización de territorios ancestrales y, lo más doloroso, el asesinato de Efraín Fuerez, comunero Kichwa de Cotacachi, no fue un accidente, fue una ejecución extrajudicial, un crimen de Estado.
Los pueblos han sido claros:
- Queremos salud y educación dignas.
- Queremos respeto a nuestros derechos colectivos.
- Queremos que se deje de criminalizar la protesta.
La práctica de reconocer que sin pueblos indígenas no hay Ecuador, cuando se criminaliza al que defiende la tierra, se está destruyendo el alma misma del país, hoy no se trata solo de resistir un decreto, se trata de defender el derecho a existir como pueblos, a vivir con dignidad, a garantizar que nunca más el Estado apunte sus armas contra sus ciudadanos.
Monitoreo de DDHH cifras que no se pueden callar
- 35 actos de represión documentados.
- Más de 29 detenciones arbitrarias.
- 1 ejecución extrajudicial confirmada.
- 7 procesos judiciales de persecución.
- Provincias bajo asedio militar: Imbabura, Pichincha, Cotacachi, Otavalo, Bolívar, Azuay.
El mundo debe mirar a Ecuador. La lucha de nuestros pueblos es legítima y urgente, el silencio sería complicidad.
Por: Programa de comunicaciones CRIC.






