Desde Colombia, tierra de pueblos indígenas, afrodescendientes, campesinos y urbanos, expresamos nuestra solidaridad y resistencia frente a la detención ilegal de las activistas colombianas Manuela Bedoya y Luna Barreto, retenidas por fuerzas armadas israelíes en aguas internacionales mientras participaban en la misión humanitaria de la Flotilla Global Sumud.

Manuela Bedoya no es una desconocida para nuestras comunidades, fue una voz aliada del Consejo Regional Indígena del Cauca, donde trabajó en procesos sociales de salud, memoria histórica y defensa territorial, su caminar al lado de los pueblos originarios de Colombia la llevó a comprender que la causa Palestina es también nuestra causa: la defensa de la vida frente al despojo.

Hoy recordamos sus propias palabras, horas antes de ser interceptada:

“Estamos tranquilos, conscientes de que estamos haciendo lo correcto, lo único que cargamos es alimento, medicinas y esperanza, nos están secuestrando en aguas internacionales, pero lo importante es que desde tierra ustedes se movilicen y no nos dejen solas”.

Este acto constituye una violación al derecho internacional y a la dignidad humana, así lo denunció el presidente Petro: “Si Palestina muere, la humanidad muere con ella”. Y lo reitera la Cancillería: “Ninguna política de Estado puede justificar la masacre y la detención ilegal de los ciudadanos que quieren aportar a la paz”.

Por ello, hacemos un llamado en todos los territorios, desde Cauca hasta Bogotá, desde Palestina hasta los rincones del mundo, para exigir:

  • La liberación inmediata de Manuela Bedoya y Luna Barreto.
  • El respeto irrestricto a la vida de todos los integrantes de la Flotilla Global.
  • El cese de las relaciones comerciales con quienes lucran del genocidio.

Como se ha dicho en las calles: “Si bloquean la ayuda humanitaria, bloqueamos el flujo económico. Todos los ojos en Gaza.

Por Programa de comunicaciones CRIC.