Los 54 años del CRIC, es una conmemoración a la memoria de las luchas y los procesos de resistencia del movimiento indígena, que invita a la reflexión y análisis colectiva para seguir orientando los diferentes retos y desafíos espirituales, políticos, culturales, territoriales y administrativos de la organización.
Este camino ha permitido desde el corazón de la comunidad, la realización de diferentes movilizaciones y mingas para la recuperación y liberación de la Madre Tierra, que históricamente ha sido explotada y saqueada por externos que ven nuestros territorios como un factor económico, utilizándolos para un beneficio individual y antropocéntrico. Pero este camino no ha sido fácil, la persecución, los asesinatos, la estigmatización, las amenazas, los confinamientos y las torturas asechan constantemente la permanencia y pervivencia de los pueblos. Por lo tanto, las peleaspor lo político electoral, los conflictos por límites territoriales y la corrupción; no pueden seguir siendo formas de manipulación para ponernos en disputa ydistraernos de todas las formas de opresión que nos siguen afectando.

Otro punto por revisar son los intereses personales que están amarrados a un clientelismo burocrático dentro de la organización, que se asimila a las formas de gobernar desde las alcaldías o gobernaciones, saliendo a relucir los famosos favores políticos, en ese sentido es necesario revisar como se tiene en cuenta los procesos comunitarios que permitan que la palabra de la comunidad llegue, circule, permita evaluar y proyectar constantemente en todos los programas, líneas, hilos y sistemas.

Por último, la espiritualidad también en muchos territorios se usa con otros fines, se mercantiliza, y se folcloriza, por ejemplo cuando sembramos las tulpas y prendemos el fuego solo para el visitante. Cabe entonces preguntarse, ¿se ha convertido en una moda ser indígena? ¿con qué fin se está usando la espiritualidad? ¿de quién es la responsabilidad? ¿de las autoridades?
Desde la sabiduría de la madre naturaleza y la comunidad fortalecemos la palabra y la acción para la gobernabilidad y autonomía de los pueblos que tanto anhelamos, la invitación es a sentir, a pensar y a vivenciar desde las dinámicas comunitarias y territoriales, entendiendo el sentido de la espiritualidad que permita la reciprocidad como tejedores y tejedoras de vida.







