La masacre de Jambaló, perpetrada por las extintas FARC en 1985, arrebató del mundo terrenal a la Mayora Rosa Elena Toconas y seis comuneros más de los pueblos originarios. La lucha por la pervivencia de los pueblos indígenas, la lengua, la cultura y gobierno propio, fueron pilares del trabajo comunitario de Rosa Elena. La música la convirtió en referente de lucha y resistencia.
El Himno del Pueblo Nasa refleja a la rebelde Rosa Elena, una voz inquebrantable en su territorio. “Yo que soy hijo del Cauca, llevo sangre de Paéz, de los que siempre han luchado, de la conquista hasta hoy. De los que siempre han luchado, de la conquista hasta hoy”. La Mayora Rosa Elena murió asesinada a sus 19 años, el 11 de agosto de 1985, acribillada por las Farc al frente de su madre.

La primera maestra bilingüe, defendió con su vida el pensamiento y resistencia de los pueblos ancestrales del Cauca. Su valentía y liderazgo la llevaron a fortalecer la organización indígena más fuerte de Colombia, el CRIC. Su reconocido trabajo como maestra bilingüe le dio la fuerza política para defender el territorio y su pensamiento crítico, la madurez necesaria para ser reconocida en su territorio con tan corta edad.
Su orientación como maestra no se limitó a las aulas. Su vínculo con la tierra era igualmente profundo. Enraizada en la tradición del cultivo de la tierra, no sólo cultivaba campos, sino que también cultivaba un espíritu de respeto y cuidado por la naturaleza. Su labor en el campo era más que un sustento, era un acto de conexión con las enseñanzas ancestrales que honraban y sostenían la tierra.

En las venas de Rosa Elena también fluía la sangre rebelde nasa, llevando consigo la resistencia legendaria de la Cacica Gaitana y los pensamientos visionarios de Manuel Quintín Lame, el líder indígena que abrazó la educación en la montaña y defendió la concepción de construir sobre los cimientos del sentir, el pensar y el caminar de los ancestros.
Rosa Elena Toconás, la inmortal compañera nasa, nos enseña que incluso en las circunstancias más oscuras, la luz de la resistencia y la esperanza puede brillar intensamente. Su música, su enseñanza y su espíritu incansable perduran como testimonio de que la dignidad humana y la búsqueda de un mundo mejor son fuerzas inquebrantables que trascienden la violencia y la adversidad.







