Beatriz Cano, mujer y comunicadora quien caminando la palabra digna se hizo nasa, mujer que PalabrAndo la comunicación desde el sentir de la comunidad

Hace dos años, un 04 de junio, fue victima de un atentado de grupos criminales, dejando sumergido entre el dolor y la esperanza de tenerla viva, a nuestro pueblo y a nuestra organización indígena. Beatriz, lucho por vivir esta Minga llamada vida, tres días más y se fue dejando muchos sueños y luchas que junto a su hija Ayelen, quería seguir caminando.

Beatriz, una mujer paisa, que se enamoro del pueblo nasa y que, en él construyó sueños de libertad, los sueños de un mundo otro, que poco a poco fue sembrando en algún rincón de su casa y a su modo, fue haciéndolos real.

Para ella no existían más que las ganas de querer hacer cosas y de vez en cuando, las impulsaba con un poco de chirrincho que siempre guardaba en su tutuma, totuma que siempre se escondía en su mochila, que casi, casi, le llegaba a las rodillas, una mochila que además de chirrincho, le guardaba muchas cosas valiosas.

La Bea, como le digo yo que en este momento escribo esto, o la Suripanta, como le decían otros, siempre nos invito a no cansarse, a buscar la palabra justa, a enamorarnos de la tierra y a buscar la libertad de ella, nos invito a sembrar flores y a llenar la vida de ellas.

Beatriz, nos enseño que en la lucha somos una familia y que siempre hay que hacerle caso a las señas y a los sueños, los mismos que nos avisaron que algo pasaría, lo mismo que como comunicadores siempre nombramos al hablar para posicionar la comunicación propia.

Beatriz, era muy nasa y a pesar de que su ombligo no fue sembrado en nuestras tierras, ella se arraigó a esta para enseñarnos con fuerza que en la vida siempre se lucha por buscar la raíz, y que después de haberlas encontrado, se mantienen y se riegan con amor y agua, permitiéndoles que sea el sol de las mañanas las que la levanten y sea ese mismo el sol, las que las guarde para seguir con fuerza.

Beatriz, es la fuerza de todos nosotros, de todas nosotras, ella ha representado la fuerza para seguir caminando, para no cansarnos, para soñarnos un mundo otro que poco a poco va floreciendo en medio de las gritas del dolor y la rabia, Beatriz, desde su palabra y acción sembrada en esta tierra, nos ha juntado para no dejar de soñar y, sobre todo, para no acomodar nuestra palabra, poniéndola al servicio de lo que no es nuestro plan de vida. Beatriz, es el trueno protector de la palabra, con la que seguiremos caminando esta y las próximas mingas.

Por: Programa de Comunicaciones-CRIC

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