Ese día, el 24 de febrero de 1971 llegaron a Toribío más de dos mil personas entre indígenas, campesinos y de sectores populares del departamento del Cauca y algunos provenientes del Valle con el fin de avanzar en propuestas para la aplicación de la reforma agraria que en ese tiempo se impulsaba desde el gobierno nacional a través del Instituto Colombiano de la Reforma Agraria. De esa cifra alta para una asamblea comunitaria solo habían delegados de diez resguardos indígenas, la mayoría de ellos terrajeros de Toribío, Totoró San Francisco, Tacueyó, Jambaló, Guambía, Quichaya, Pitayó, entre otros y fue con este puñado de comuneros que se creó el Consejo Regional Indígena del Cauca teniendo como principal bandera de lucha la Recuperación de las tierras de los resguardos.
Aunque pasaron al menos dos años con serios problemas para la naciente organización y sus líderes que fueron apresados y perseguidos por grupos de “pájaros” (ahora conocidos como paramilitares) pagados por los terratenientes, esa semilla plantada empezó a germinar y ya en 1973 la cifra de cabildos que se sumaban a esta propuesta se había incrementado considerablemente como se evidenció en la tercera asamblea cumplida en la cabecera municipal de Silvia en el oriente caucano. La información sobre el nacimiento de una organización indígena en el cauca se regó por todo el territorio colombiano y en muchos departamentos las comunidades empezaron a buscar mecanismos para encontrarse y constituir una similar para la reivindicación de sus derechos.

Es así como empezaron a surgir organizaciones indígenas como el Consejo Regional Indígena del Cauca, la Organización Indígena de Antioquia, la Organización Regional Emberá Wunana del Chocó, el Consejo Regional Indígena del Vichada, el Consejo Regional Indígena de Nariño y así seguirían organizaciones en regiones como el Putumayo, la Sierra Nevada de Santa Marta, Caldas y el Valle del Cauca, solo por mencionar como esa semilla plantada echaba raíces en todo el territorio colombiano, hecho que no se había siquiera soñado por quienes tuvieron la idea de reconocer que sus territorios tenían unas condiciones especiales, diferentes a los campesinos y que por lo tanto podían exigir el cumplimiento de sus derechos.
Ante este hecho, desde el Consejo Regional Indígena del Cauca se fueron delegando a varios líderes para acompañar esos nuevos procesos y se recuerda a Juan Cometa, Santiago Camayo, Miguel Secue, Mario López, Manuel Transito Sánchez, Marcos Avirama, Trino Morales quienes recorrieron por buena parte de la geografía colombiana dictando cursos de formación para fortalecer esos procesos organizativos. Fueron tiempos difíciles porque a las dificultades económicas se trataba de visitar regiones con notables diferencias respecto a las del Cauca en su forma de pensar, de ejercer la autoridad, de su cosmovisión, pero poco a poco se fueron superando y dejando como eje principal la de recuperar los derechos y reconociendo sin desconocer que cada pueblo es un mundo diferente.

Los intercambios de saberes se fueron incrementando con la participación de delegaciones en asambleas y congresos y en consecuencia fortaleciendo lazos de unidad que dieron como resultado la convocatoria del Primer Encuentro Indígena Nacional en Lómas de Ilarco, departamento del Tolima en 1980. Allí se concentraron representantes de la mayoría de organizaciones regionales indígenas y luego de tres días de análisis, debates, acuerdos y disensos se conformó la Coordinadora Nacional de Organizaciones indígenas de Colombia. Aun pasan por el recuerdo a personas como Alfonso Palma, Adolfo Poloche, Jesús Avirama, Trino Morales y otros de los que solo se forma la figura en la mente que le colocaron todo el empeño para que este evento saliera adelante. Es allí donde surge la primera tarea para esa coordinadora que era la de organizar y convocar el primer congreso indígena nacional que finalmente se realizó en el mes de febrero de 1982 en el Colegio Claretiano de Bosa en la capital del País. Es en ese lugar que las organizaciones asistentes determinaron la creación de la Organización Nacional Indígena de Colombia y designaron como su primer presidente al líder indígena Misak Manuel Trino Morales quien después de cumplir con el mandato comunitario se retiró a territorio del Pueblo Arhuaco con la satisfacción del deber cumplido.

Vendría posteriormente la creación de otras organizaciones indígenas con el carácter de nacional, unas por iniciativa propia y otras que decidieron separarse de la ONIC por diferentes razones, pero con el común denominador de mantener los principios de Unidad, tierra, cultura y autonomía. Esa cifra también ha ido creciendo y ya son siete las organizaciones con ese carácter y se evidenció recientemente en la capital del país cuando lograron acuerdos internos para la presentación de propuestas unificadas para que sean tenidas en cuenta en el Plan Nacional de Desarrollo para la vigencia 2023-2026. Son ahora, senadores y representantes donde también hay presencia de dirigentes indígenas los que tendrán la última palabra respecto a estas iniciativas que contienen reformas estructurales del estado colombiano.

Es la acumulación de esta serie de hechos que han ocurrido en los 52 años de existencia del Consejo Regional Indígena del Cauca que reafirma el querer de las autoridades tradicionales al denominar la organización como el CRIC NACIONAL. Hoy, cuando la cifra de cabildos que siguen las orientaciones del CRIC llega a 139 autoridades tradicionales a los comuneros que participaron en la asamblea y que se niegan a salir de la memoria se les hincha el corazón al saber que su iniciativa no se quedó estática y que poco a poco ha ido creciendo para reafirmar que el CRIC, siempre ha sido Nacional.
Por: Programa de Comunicaciones-CRIC







