Desde el Programa Mujer del Consejo Regional Indígena del Cauca rechazamos y condenamos el feminicidio de la compañera María Irene Guetocue del territorio de Wedx Yu´ Kiwe de San Andrés del Pisimbala, que fue atacada de manera violenta por su pareja sentimental, provocándole la muerte tras un golpe contundente con un hacha arrebatándole así la vida. Hechos ocurridos en el corregimiento de Pedregal municipio de Inza.

Hemos perdido otra mujer, compañera, madre, hija que no solo dejara un gran vació en su familia sino en la comunidad, otra víctima de las inclemencias de un pensamiento machista y misógino que se ensaña con el cuerpo y mente de las mujeres. Como Defensoras de la vida y de los Territorios nos duele estos actos de violencia en contra de nuestras mujeres en las comunidades, no debemos permitir que se naturalicen estas situaciones que causan daño frustran los sueños.

María Irene de 35 años tuvo que soportar en silencio la indiferencias y la mezquindad de su pareja, quien se creyó dueño de su vida para terminar con ella, siendo una realidad que padecen muchas mujeres en los territorios que viven en silencio todo tipo de violencias, sexual, físicas psicológicas, económicas y espirituales y como si fuera poco deben luchar contra la indiferencia institucional y organizativa y la falta de garantías a la protección de sus derechos y la falta de acceso a la aplicación de justicia.

Este feminicidio, así como cualquier forma de violencia contra las mujeres, contra las jóvenes de los pueblos indígenas constituye una grave violación de sus derechos humanos, un atentado contra su dignidad e integridad y una vulneración flagrante de su derecho a una vida libre de violencia. Además, atenta contra la armonía de los nuestros territorios, puesto que daña la madre tierra y la naturaleza quienes son seres femeninos que nos conectan con el ser espiritual y físico de la mujer.

Nos solidarizamos con la familia de María Irene Guetocue en estos momentos de dolor y tristeza y exigimos a las autoridades competentes investigar el caso y aplicar los ejercicios de justicia para que los feminicidios no queden en la impunidad, tal como ha sucedido con los feminicidios ocurridos en lo que va del año 2022.

Al Gobierno nacional a formular políticas reales para la protección de la vida de las mujeres, ya que sólo tienen normas escritas pero irreales en acciones y cumplimiento. A la sociedad a movilizar el pensamiento porque lo naturalizado es invisible, es necesaria la transformación para que la indiferencia, la intolerancia no prevalezca frente a los casos de feminicidios.

A nuestras Autoridades Indígenas para continuar trabajando conjuntamente en la implementación de los sistemas de justicia propia para sumar acciones pertinentes que permitan la consecución de bienestar y cuidado colectivo que contribuya al acceso a la justicia para nuestras mujeres y de esta manera minimizar las desarmonías en nuestras comunidades.

La dignidad de las mujeres indígenas, avanza entre obstáculos, nuestra esencia es la pervivencia.

Programa Mujer, Consejo Regional Indígena del Cauca – CRIC.

 

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