El pueblo Kokonuko lo conforman nueve territorios situados en los municipios de Puracé, Popayán y El Tambo, en el departamento del Cauca – Colombia. Actualmente están organizados en nueve cabildos agrupados en la Asociación de Cabildos Genaro Sánchez que a la fecha celebra 25 años de constituirse. Su principal actividad económica depende de cada uno de los tres pisos térmicos en los que encontramos cultivos como maíz, café, plátano, yuca, mora, fresa, papa, ullucos, legumbres, entre otros, así como también la crianza de especies menores y ganadería, cabe resaltar que por medio del trueque (actividad milenaria de intercambio de productos) entre familias se fortalece la economía propia y la soberanía alimentaria de la comunidad.

La comunicación propia la conciben desde la ley de origen o su cosmovisión, que parte de la espiritualidad como hijos de los dos volcanes: papa señor Puracé y mama señora Sotará.
En un principio, todo era natural alrededor del volcán Purace y el nevado Sotará, blancos y armoniosos resplandecían adornando la naturaleza. Estos dos se comunicaban armoniosamente a través de bolas de fuego como surcos por entre el arcoíris, dándose equilibrio y armonía. Llego un tiempo, en que el volcán y el nevado explotaron tan fuerte que convirtieron el hielo que los cubría en una gran cantidad de agua líquida provocando una gran avalancha, la cual se descolgó en forma de ríos, cascadas y quebradas, descansando en el gran Valle de Pubenza, dándose el encuentro espiritual con los grandes cerros Munchique y Santa Ana. Dentro de esta gran avalancha venia una enorme serpiente la cual recorre todo el territorio dando vida al pueblo Kokonuko, dándole vida al mundo de arriba, el mundo de en medio y el mundo de abajo, cada uno con su forma de vida. Sabiduría de origen, tomada de la Jigrapucha del PEC – Pueblo Kokonuko. Asociación de Cabildos Genaro Sánchez. Año 2012.
Por lo anterior el territorio se concibe como esencia fundamental de la vida y el ser, que se comunica y orienta por medio de manifestaciones naturales en los diferentes espacios de vida o sitios sagrados, fases lunares, solares, las estrellas, la lluvia, el páramo, el arcoíris, las aves, los animales, los árboles, entre otros. Estas sabidurías y conocimientos de interpretación son trasmitidos desde el fogón por los papás y mamás señores para armonizar el pensamiento y mantener el equilibrio territorial con los seres físicos y espirituales. Por ejemplo: en las actividades diarias de la huerta son muy importantes las prácticas culturales desde la siembra, limpiezas, estaciones de sequía, lluvia, cosechas y almacenamiento. También existen otras formas de comunicación a nivel comunitario que se denominan los rituales mayores.
| Rituales del pueblo Kokonuko | Mes |
| Bienvenida del año nuevo | Marzo |
| Fiesta del chimbil | Junio y julio |
| Recibimiento al páramo | Junio |
| Ofrendas a los difuntos | Noviembre |
Además, existen otras formas que culturalmente permiten comunicar la cosmovisión del pueblo Kokonuko como los tejidos, las danzas, la comida, la oralidad, entre otros. Pero también encontramos la apropiación de los medios de comunicación, que son vistos como herramientas para compartir la palabra de la comunidad en beneficio de los caminos colectivos, es por eso que se transmite la emisora Renacer Kokonuko 90.7 fm en el territorio y como apoyo vemos la utilización de las redes sociales que han servido para revitalizar los saberes milenarios, sensibilizar y movilizar a la comunidad, pero también denunciar las múltiples violaciones a los derechos humanos.
En el año 2017, Efigenia Vásquez una comunicadora indígena cubría uno de los procesos de recuperación de tierras en el resguardo de Kokonuko, en ese espacio recibió un impacto de bala por parte del ESMAD, hecho que le provocó la muerte y que hasta la actualidad sigue en la impunidad con una familia que clama justicia.

Este es tan solo uno de los casos de muerte a manos del estado colombiano. La comunicación para las comunidades indígenas hoy representa una amenaza a la integridad física y por eso se busca que desde los diferentes espacios se pueda informar sin que ello implique riesgo para la vida, pues la comunicación conecta, permite conocer la realidad y el contexto en el que vivimos y es preciso denunciar lo que no está bien.
Desde el pueblo Kokonuko el fortalecimiento de la comunicación propia continuará a través del hilar de pensamiento, ideas, propósitos comunes; la voz de los comunicadores seguirá imperante en la radio, las manos seguirán tejiendo hilos de paz y esperanza y los jóvenes danzarán al ritmo de los tambores y las flautas comunicando su alegría.
Así mismo a través de los medios apropiados como la radio o los audiovisuales se seguirá visibilizando, denunciando y principalmente manteniendo viva la memoria de las mamás y papás señores, pues es una de las formas que han encontrado los kokonukos para seguir perviviendo en el tiempo.






