Desde las frías montañas y el los calurosos valles del departamento del Cauca, sorteando todo tipo de dificultades especialmente por los daños ocasionados por la lluvia en caminos y carreteras, mujeres indígenas iniciaron su caminar hacia la vereda la Rejoya del Municipio de Popayán, para participar en un conversatorio dentro de la programación para conmemorar el día internacional de la mujer.
Allí, después de un breve descanso disfrutaron de un abundante desayuno preparado por otro grupo que les había tomado la delantera para luego concentrarse en una carpa blanca instalada sobre el oscuro lodo que ha dejado el fuerte invierno. En ese lugar en un gran círculo bajo la orientación de mama Hortensia participaron de un ritual para armonizar el sitio de concentración iniciando con las notas del Himno de la Guardia indígena, destacando las luchas de las mujeres por el fortalecimiento de la organización regional.
Cada una de las participantes, acompañadas por algunos hombres que atendieron la convocatoria con una rosa roja en la mano izquierda armonizaron sus cuerpos para luego trazar un camino que partía del centro de la carpa y termina en un frondoso árbol como símbolo de armonía. Luego concluiría la armonización con el agua impregnada del aroma de las flores que produce la madre tierra para darle paso a los cantos de resistencia y la programación académica con el tema del autocuidado.

Don Antonio un nativo del Pueblo Yanacona también presentó su saludo a la concurrencia manifestando que el día de la mujer deben ser los 365 días del año, y que no puede ser solamente un tema de discurso o de frases adornadas para la fecha, sino que tiene que ser un compromiso de respetar y promover sus derechos en cada uno de los espacios. «Más que llevar unas flores en esta ocasión es manifestar que sus luchas son nuestras luchas» concluyó.
Mayer Sánchez, una mujer paniquiteña, con la piel curtida por el sol pero irradiando alegría recordó a muchas de las mujeres que han ofrendado su vida en el proceso de fortalecimiento de la organización y dejó claro que en esta fecha no hay nada que celebrar y por el contrario afirma que en esta ocasión se conmemora el día de la resistencia de la dignidad indígena, es la ocasión para celebrar que están vivas, que se puede seguir resistiendo y que desde estos espacios se debe partir desde las adversidades en busca de proyecciones.
En la medida que pasaba el tiempo también el calor del sol y de la compañía de más personas que llegaban al reciento, las voces de las mujeres se elevaban con mayor fuerza para decir que seguramente en este encuentro no habían autoridades porque se estaba hablando de violencia contra las mujeres considerado un tema vedado en muchos sectores sociales. Por eso hizo un llamado a mantener la resistencia, a seguir la lucha organizada, seguir en la búsqueda del respeto partiendo desde sus hogares, sus comunidades y en todos los espacios donde se encuentren.
No podía faltar en esta ocasión la denuncia y se mostraron dos casos emblemáticos. Uno en relación a una violación donde la víctima narró los hechos a través de una video conferencia en la que pidió que haya justicia en este caso en el que se encuentra comprometido un líder indígena. El segundo tuvo relación con la Gobernadora de La Laguna Siberia Sandra Liliana Peña Chocué, hecho que fue contado por una de sus hermanas, quien afirmó que ella también ha sido objeto de amenazas para que salga de su territorio, pero antes que mostrar temor determinó hacer parte de la Guardia Indígena, para desde esa instancia defender sus derechos. Pero fue más allá al denunciar que hasta a los hijos de Sandra Liliana, les han llegado amenazas después de su asesinato sin que las autoridades le hayan prestado la debida atención.
Después de la tempestad vino la calma con un grupo musical denominada Jolgoriosas conformado por mujeres en contexto de ciudad quienes animaron el ambiente, mostraron que también tienen habilidades para las actividades artísticas y culturales.

Después de disfrutar de un buen almuerzo con un plato tradicional de las comunidades indígenas, la oportunidad fue para una dinámica con canciones en la que las mujeres mostraron su decisión de defenderse de las agresiones, de continuar forjando la unidad y sobre todo de no quedarse calladas ante los hechos victimizantes.
Hubo torta elaborada por manos curtidas por el tiempo, bebida artesanal, producto de las plantas que ofrece la madre naturaleza, vino preparado con medicamentos para retornar en armonía a sus hogares no sin antes disfrutar de baile con música, ofrecida por un grupo venido desde la cordillera occidental.
Resistiré para seguir viviendo, soportaré los golpes, jamás me rendiré y aunque los sueños se me rompan en pedazos, resistiré. Dijeron en coro antes de la despedida y retomar el camino que las llevaría a sus territorios ancestrales.
Por Programa de Comunicaciones-CRIC






