La lucha y resistencia de las mujeres dentro de los territorios es un proceso cargado de memoria, de dolores y rabias.
El reconocernos en esta lucha nos ha llevado a encontrarnos con otras mujeres que al igual que nosotras se sueñan otro mundo posible.
Mujeres que resisten desde el arte, y han hecho de ello, su palabra, mujeres que buscan sanar rompiendo el silencio que durante mucho tiempo les ha llenado de nudos la garganta y guardan el dolor en la mirada. Mujeres que hoy se juntan para sanar y nos demuestran desde cualquier rincón, que no estamos solas en esta lucha por nuestros derechos.
Honrar la vida y la memoria es parte fundamental de la resistencia que caminamos como pueblos, por ello, mujeres desde los distintos rincones del territorio CRIC, alzamos nuestras voces, para rechazar la violencia, venga de donde venga, nos encontramos para recordar a las que ya no están, a aquellas compañeras que han sido asesinadas, también para recordar y traer a nosotras la lucha de aquellas mujeres que la historia a opacado.
“La lucha es personal y colectiva” se le escucha a una compañera del pueblo Misak, al referirse a las mujeres que llegan a contar su historia y en ese proceso conocen a otras mujeres, con las que se organizan y luchan para sumar fuerzas, para seguir caminando y juntas seguir rompiendo las barreras que el patriarcado nos ha puesto, porque a todo este sistema, a todo este plan de muerte la lucha de las mujeres no puede ser y no debe ser, es por ello que las mujeres estamos resistiendo, desde la tulpa (familia) desde la comunidad y el territorio.

“Uno como mujer tiene que amarrarse las faldas para salir adelante, eso es resistir” pronuncia una compañera y mientras la escuchamos, cruzamos las miradas, sabiendo (sin haber escuchado) esa historia de vida que, en última, es el reflejo de la propia.
La resistencia y la lucha que como mujer se camina esta llena de dignidad y sus dolores hoy nos invitan a romper el silencio y gritar con fuerza que nos queremos vivas y que el estar vivas, es nuestro derecho, no un milagro divino que nos salva de todo aquello que nos mata.

Son las mujeres las que hoy nos invitan a luchar y a liberar ese primer territorio que es nuestro cuerpo, para así avanzar hacia el buen vivir de nuestras comunidades.
Por: Programa de comunicaciones CRIC






