“la recuperación de la Madre Tierra no puede morir, tiene que continuar”

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    María Efigenia Vásquez Astudillo de 31 años de edad mujer indígena del pueblo Kokonuko nacida el 14 de diciembre 1985, perteneciente al sector el Salado San Bartolo del Resguardo de Kokonuko, una mujer  sencilla, risueña, estudiosa, entregada al trabajo comunitario, madre de tres hijos con los cuales camino y oriento el andar de la vida.

    Tuvo como escuela de formación los espacios de comunicación y la guardia indígena donde se destacó por ser dinámica y muy capaz de contar las realidades de su comunidad, capacitó a jóvenes en  comunicación para la defensa de la vida, la cultura y  la sabiduría de su pueblo.

    La comunicación le permitió caminar y conocer diferentes culturas que eran transmitidas a su comunidad, también fue un espacio donde  se relacionó con personas y  distintos procesos tejiendo lasos de amistad bastante fuertes.

    “El proceso de comunicación me ha ayudado a valorarme, saber que todos los sueños y metas que tengo los puedo alcanzar y que mejor que hacerlo desde un medio de comunicación, las mujeres podemos salir adelante en lo que nos gusta y hacerlo excelente”  Efigenia Vázquez.

    Estaba tan ombligada al territorio y era terca en afirmar que “la tierra es vital para los pueblos indígenas, por eso la protegemos con la vida si es necesario, la recuperación de la Madre Tierra no puede morir, tiene que continuar. No más terratenientes en nuestros territorios”

    “Efigenia ha dejado una gran huella en el espacio comunicativo, contando la realidad de su comunidad, labor en la que se encontraba el día 8 de octubre de 2017, llevando el mensaje de lo que estaba pasando en el predio Aguas Tibias.” Comunero resguardo indigena Kokonuko.

    Efigenia, tu espíritu danza entre los fuertes vientos y la Madre Tierra a quien defendiste con tu vida, te abraza. Hoy tus hijos pierden una madre y la Tierra recibe a una hija, sentimientos de dolor y rabia invaden nuestros corazones y tu pueblo se levanta con los bastones y la dignidad en alto.

    Desde los espacios de comunicación siempre recordaremos que “hacer comunicación es vivir y revivir la lucha y la resistencia de los pueblos originarios para la defensa de la vida, porque la comunicación no se hace sentados detrás de un escritorio, un computador o un micrófono, hay que salir a investigar, conocer el ambiente en que vivimos, nuestro proceso organizativo y de esa manera somos comunicadores indígenas.”  Efigenia Vásquez.

    Compañera Efigenia las balas asesinas no lograron callar tu voz y tu legado seguirá gritando en cada rincón de la Madre Tierra, haciendo que el corazón palpite al sentir tu presencia.

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    ¡Hasta pronto!

    Por: Programa de Comunicaciones, Estudiantes del Programa de Formación en Comunicación Propia Intercultural de la UAIIN-CRIC y Colectivos de Comunicación de la Red –AMCIC-

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