Desde su creación, este movimiento indígena ha trabajado incansablemente por la recuperación de tierras, el no pago de terraje, la ampliación de los resguardos y defender su historia, leyes y costumbres.
Sus rostros son de indígenas que aún cargan el sol a sus espaldas. Sus talantes ahora son de caciques que recorren a pie su territorio para cuidarlo de quienes quieren arrebatárselo. Desde Tierradentro partieron el viernes pasado y después de cuatro días, con los pies encallecidos, el lunes 22 de febrero llegaron a la hacienda La María Piendamó, pisando fuerte sobre esa tierra que hoy les pertenece.
El fin de la era de las opresiones parecía haber llegado. El 24 de febrero de 1971 se creó el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), y quinientos indígenas se tomaron la finca El Credo, en la que vivía Joaquín Silva. “Se recuperaron 1.800 hectáreas, las cuales hoy hacen parte del Resguardo de Huellas, ubicado en el municipio de Caloto al nororiente caucano”, dice Guillermo Tenorio, uno de los fundadores del CRIC. Sin embargo, en la misma zona, pero en la finca El Nilo, catalogada territorio ancestral nasa, 20 años después, en el tiempo en que existían los ‘pájaros a sueldo’, asesinaron a 21 indígenas que marcan la primera masacre en los albores de la Constitución Política de Colombia (CPC) de 1991.
Ese mismo año, el movimiento indígena armado Quintín Lame, que surgió en los años ochenta, logró negociar con el gobierno para que sus 150 militantes se desmovilizaran, en un acuerdo que les permitió a los indígenas tener representación política en la Asamblea Nacional Constituyente. Ese fue el primer logro después de la recuperación de algunas tierras. Aunque el verdadero triunfo de los indígenas se vería reflejado en el reconocimiento que el Estado les hace a sus comunidades, a su diferencia y autonomía, como parte de un país multicultural, a través de los artículos 246, 330 y 329 de la Constitución Política.
Durante el fin de la década de los 90, el Consejo Regional Indígena del Cauca ya era reconocido. Había hecho parte de la constituyente del 91. En 1995 firmó el primer convenio con el gobierno de Samper, que consistió en la entrega de la hoy conocida hacienda La María en el municipio de Piendamó, a 30 kilómetros de Popayán, capital del Cauca. En 1999 firmaron el Decreto 982, a través del cual el Estado se comprometió a desarrollar políticas públicas en beneficio de las comunidades, que sencillamente es por lo que han venido marchando los indígenas en la ultima década.
El CRIC y sus fundamentos
Guillermo Tenorio es un indígena nasa fundador del CRIC. Llegó a su adolescencia sin saber leer ni escribir, aunque eso no le impide contarnos con orgullo que su movimiento ha logrado dar a luz a la Organización Nacional Indígena (ONIC), apoyado a siete de los actuales alcaldes en varios municipios del departamento del Cauca, dos diputados y, más aún, haber constituido sus propias empresas de transporte, como Transetnias, y sus propias tiendas comunitarias, que abastecen a las comunidades indígenas de alimentos que ellos mismos producen.
Este movimiento indígena se inscribe bajo una plataforma política que inicialmente tuvo siete puntos a desarrollar, los cuales se fueron convirtiendo en diez propósitos: “la recuperación de las tierras, el no pago de terraje, hacer conocer y aplicar las leyes sobre indígenas, ampliar los resguardos, fortalecer los cabildos, defender la historia y las costumbres de estas comunidades, preparar a los indígenas como docentes que enseñen la lengua originaria nasayugue, promover organizaciones económicas comunitarias, proteger los recursos naturales y fortalecer la familia”, explica don Guillermo.
Aún así, sus marchas siguen siendo incansables. Al menos en la última década, los 240 mil indígenas que hoy tiene el Cauca han obligado al gobierno, en más de dos ocasiones, a dialogar con ellos para que les cumplan con los convenios. Sin embargo, Jorge Caballero, quien trabaja hace 20 años en las comunicaciones del CRIC, recuerda que en la última movilización de 2008 el ex presidente Álvaro Uribe les recordó que los acuerdos de carretera no valían.
Un problema de tierras
Elides Pechené es el actual representante legal de esta organización. Él dice que los indígenas en el Cauca poseen 540 mil hectáreas, pero que 80 mil están distribuidas en sabana virgen, parte de las riquezas que posee el Macizo Colombiano. El resto está en peñascos y montañas, y meramente “estamos laborando en 160 mil hectáreas y somos 260 mil indígenas”.
Actualmente existen en el Cauca 26 municipios con población indígena, la cual se encuentra distribuida en 116 cabildos indígenas, con mayor predominancia en el nororiente del departamento.
La última y más fuerte pelea por las tierras fue con el gobierno de Álvaro Uribe. Ahí, por ejemplo, se encontraron discrepancias en el promedio de hectáreas por familia, en donde el CRIC decía que era de 3,7 hectáreas y según Uribe era de 4,5. Pero un estudio del Incora (2004) advierte que el déficit de tierras de los indígenas era de 218.106 hectáreas; sin embargo, para Uribe la cifra tan solo alcanzaba las 196.805 hectáreas, para que una familia indígena pudiera vivir en ocho hectáreas. Pero la gran discusión se ha centrado, según un análisis hecho en este mismo diario en 2008, en preguntarse ¿dónde quedaron las 439.000 hectáreas de baldíos que había identificado el Incoder?
Así, han pasado 40 años de una historia que empezó hace siglos, de una historia indígena que quiere recordar el pasado para no repetirlo, que quiere seguir luchando por su territorio y más aún cuando, como dice Aida: “nos mandaron a las cordilleras, sacaron todo lo de las tierras planas y ahora buscan la cordillera porque ahí está la riqueza natural, la riqueza del oro y el agua”.
¿Cómo funciona el CRIC?
El Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) agrupa a más del 90% de las comunidades indígenas del departamento. Tiene una estructura jerárquica conformada por una Consejería Mayor de la que hacen parte nueve consejeros de los pueblos indígenas.
El cabildo es una de las figuras más importantes, es considerado autoridad tradicional. Periódicamente se reúnen para evaluar lo que la organización necesita, y cada cuatro años se reúnen todas las comunidades en lo que se llama el Congreso Regional Indígena, en donde elaboran mandatos y se nombra consejería por dos años.
El CRIC representa 116 cabildos y 11 asociaciones de cabildos que están divididos en nueve zonas estratégicas. Legalmente constituidos existen 84 resguardos de ocho comunidades del Cauca: nasa-páez, guambianos, yanaconas, coconucos, epiraras-siapiraras (emberas), totoroes, inganos y guanacos.
Movilizaciones históricas
El Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) agrupa a más del 90% de las comunidades indígenas del departamento. Tiene una estructura jerárquica conformada por una Consejería Mayor de la que hacen parte nueve consejeros de los pueblos indígenas.
El cabildo es una de las figuras más importantes, es considerado autoridad tradicional. Periódicamente se reúnen para evaluar lo que la organización necesita, y cada cuatro años se reúnen todas las comunidades en lo que se llama el Congreso Regional Indígena, en donde elaboran mandatos y se nombra consejería por dos años.
El CRIC representa 116 cabildos y 11 asociaciones de cabildos que están divididos en nueve zonas estratégicas. Legalmente constituidos existen 84 resguardos de ocho comunidades del Cauca: nasa-páez, guambianos, yanaconas, coconucos, epiraras-siapiraras (emberas), totoroes, inganos y guanacos.
Por: Édinson Arley Bolaños/Especial para El Espectador






