En la vereda Buenavista del municipio de Totoró, Cauca, se registró el asesinato de Camilo Ciclos, un joven de 28 años de edad. El comunero, fue parte del grupo de seis personas que fueron secuestradas por un grupos armados, se convierte en la víctima más reciente de la violencia que persiste en los territorios indígenas.
A pesar de los incansables esfuerzos de la Guardia Indígena por salvaguardar la seguridad mínima de los comuneros, la presencia de actores armados continúa permeando los territorios, poniendo en peligro la vida de quienes habitan en estas comunidades. Es importante destacar que, lamentablemente, en estos territorios persisten los reclutamientos de menores de edad, una situación que agrava aún más el escenario.
En este contexto, se hace un llamado urgente al Gobierno Nacional para que garantice la seguridad de los pueblos indígenas. La solución no debe limitarse únicamente al aumento de la presencia de la Fuerza Pública o del Ejército, sino que debe abordarse desde una perspectiva integral que promueva formas alternativas para que las comunidades vivan en paz y armonía en sus territorios. Es esencial reconocer que somos nosotros, los habitantes de estos territorios, quienes los protegemos, pero también es una responsabilidad constitucional del Gobierno velar por la armonía territorial de cada uno de nosotros.
En medio de esta tragedia, la historia de Camilo Ciclos representa una llamada de atención sobre la necesidad de actuar de manera conjunta para erradicar la violencia en estos lugares. La vida de los comuneros indígenas está en riesgo, y se requiere una respuesta contundente y efectiva por parte de las autoridades para garantizar un entorno seguro y protegido para todos. La comunidad espera acciones concretas que vayan más allá de la presencia militar, trabajando hacia la construcción de una convivencia pacífica que respete los derechos y la vida de quienes habitan estas tierras.
Por: programa de Comunicaciones CRIC






