Con una apertura espiritual dirigida por la Mayora tradicional, inició en la Finca de Cuidado de Mujer CRIC – La Rejoya el Encuentro por la palabra y el cuidado de nuestros mayores y mayoras Indígenas, este espacio, convocado por las Mujeres CRIC, reunió a representantes de distintos Pueblos Indígenas del Cauca para escuchar, reconocer y reflexionar alrededor de la voz sabia de quienes van dejando esas huellas de sabiduría.

La Mayora sabedora dio la bienvenida recordando que

“hay que mirar la parte espiritual, de acuerdo con la luna y con lo que se ve en los espacios sagrados”. Como gesto simbólico, invitó a descalzarse para entrar en conexión con la tierra: “de tanto caminar nos duelen los pies y las rodillas; cargamos dolores y cargas de violencia, lavarnos los pies con plantas como el romero y la ruda es soltar ese peso y limpiar lo que no pertenece”.

Un diálogo de saberes y diagnósticos

El encuentro se enfocó en las preguntas orientadoras construidas por las siete Organizaciones Indígenas, desde ahí se abrió un diálogo profundo para reconocer la voz y la sabiduría de los mayores, conversar sobre cuidado, identidad, salud, alimentación, espiritualidad y relación con el Territorio, y fortalecer la memoria colectiva como base del buen vivir.

Zuli Angucho, una de las lideresas participantes, mencionó:

“No hablamos de viejos, porque viejo es lo que está a punto de dañarse, para nosotros es el atardecer de los mayores, ese término nos identifica y queremos que se comprenda a nivel nacional en el marco de la política pública”.

La propuesta es que la “política de la vejez” contemple la visión Indígena, que no reduce la vida a edades o estatus, sino que reconoce el tránsito espiritual y comunitario como un “atardecer” lleno de fuerza y enseñanza.

La voz de los mayores

El Mayor Elides Pechene del pueblo Misak insistió en que este espacio es apenas el inicio:

“Esperamos que este sea un compartir que nos dé otros conocimientos desde cada pueblo, así podremos avanzar en un diagnóstico y un posicionamiento claro frente a lo nacional, diciendo qué pensamos y sentimos los mayores”.

Por su parte, Oliverio Ulcue, del pueblo Totoroez, llamó la atención sobre la importancia de hablar con sinceridad:

“Tenemos que revisar si se busca una política individual para morir dignamente o una política colectiva que garantice que la sabiduría propia siga viva para las nuevas generaciones, la oralidad es un valor; no todo pasa por los documentos”.

Retos sociales y espirituales

Durante las conversaciones, se resaltó hoy las familias Indígenas: la pérdida de prácticas de respeto entre jóvenes y señoritas, la falta de acompañamiento de los padres, el debilitamiento de los palabreros (como antiguamente se decía) o consejeros, el Mayor Pechene recordó que antes los matrimonios y compromisos se tejían con la palabra de familia a familia, generando responsabilidad en minga, mientras que ahora se hace escondido y por eso se dan las desarmonías.

Asimismo, se repensó en la necesidad de articular la medicina ancestral con la medicina occidental, las mayoras recordaron que las plantas sagradas siguen siendo esenciales, pero que también se debe acudir al hospital cuando es necesario: “no todo es bueno ni malo, debemos equilibrar los sistemas para alargar la vida y fortalecer el cuerpo”.

Una visión

El encuentro dejó en claro que los pueblos indígenas no conciben la “vejez” como deterioro, sino como semilla de continuidad.

“Lo que sembramos con palabras y abrazos será la fuerza de las nuevas generaciones”, expresó una Mayora Misak.

Se propuso avanzar hacia la creación de un Consejo de Mayores que acompañe a familias y jóvenes en desarmonías, fortaleciendo los vínculos comunitarios, también se insistió en consolidar las actas y aportes de encuentros realizados anteriormente ya que se ha dicho mucho para que la voz tenga incidencia real en la política pública.

Este encuentro en La Rejoya abrió un camino de escucha y respeto, donde cada palabra se sembró como semilla, se reafirmó que el cuidado de los mayores y mayoras es también el cuidado del territorio, de la memoria y de la espiritualidad de los pueblos indígenas.

En palabras de una de las mayoras participantes:

“Por mucho que vivamos, la medicina nuestra es sagrada, la naturaleza nos dejó las plantas para seguir en armonía personal y colectiva, si dejamos la vivencia, dejamos la salud y dejamos la vida”.

Con estas reflexiones, el Encuentro por la palabra y el cuidado de nuestros mayores se proyecta como un proceso continuo, donde el atardecer de los mayores ilumina el presente y deja huellas hacia el futuro de los pueblos indígenas CRIC.

Por programa de comunicaciones CRIC.

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