Pueblo Nasa de la zona Tierradentro(Inzá-Paez) exigen garantia al derecho a la vida

Comunicado a la Opinión Publica 

Resguardo Indígena de Santa Rosa, centro de capacitación Segovia Municipio de Inza, Cauca

Septiembre 24 y 25 de 2017

El Pueblo NASA, asentado en la zona Tierradentro compuesta por los Municipios de Inza y Páez, departamento del Cauca – Colombia, congregados en las asociaciones indígenas Nasa CxhaCxha y Juan Tama, en el ejercicio de la autonomía, el derecho mayor, la ley de origen,  y el gobierno propio ponemos en conocimiento y denunciamos ante la opinión pública, Nacional e Internacional, que dentro de nuestro territorio se vienen presentado situaciones graves de violación a los derechos de vida, derechos territoriales  y derechos humanos de las autoridades indígenas, líderes, lideresas y colectividades indígenas en general.

Es preocupante que persistan los riesgos de exterminio físico y cultural de nuestro pueblo, reconocidos por el estado entre otros, a través de Auto 004 de 2009, toda vez que en Colombia estamos en el marco de la implementación de los acuerdos de paz firmados entre el Gobierno Nacional y las FARC, situación que se esperaba fuese de tranquilidad, armonía y seguridad para nuestras comunidades indígenas, a pesar de  esto hoy declaramos que desde la firma de los acuerdos en nuestro territorio continuamos sistemáticamente afectados por el conflicto que históricamente nos ha desarmonizado, y que aun continua  la presencia de  actores armados y con intereses económicos – extractivistas que se disputan el control  territorial, situación que ha generado desequilibrio territorial y debilitamiento del gobierno propio, así como la pérdida de identidad cultural, desplazamiento forzado y despojo del territorio,  evidenciado en los siguientes:

Riesgos

La presencia de grupos armados en nuestro territorio como:

  • El EPL, ELN, Disidencias de las FARC, Paramilitarismo.
  • Fuerza Pública, con la excusa de verificación de Caletas de los grupos armados en los territorios indígenas o de seguridad.
  • Las amenazas, intimidación, panfletos, señalamientos, estigmatización, limitación a la libre circulación en los territorios indígenas, asesinatos y desplazamiento forzado a los líderes y comuneros indígenas, como consecuencias de diferentes actores.
  • La afectación y daños a los sitios sagrados, como el uso por parte del ejército nacional del cerro sagrado Tafnu, entre otros.
  • El ingreso de personal extraño a nuestras comunidades con el fin de hacer inteligencia bajo pretexto de realizar actividades de comercio.
  • La presencia de personas encapuchadas y armadas no identificadas.
  • La presencia de bandas extorsivas armadas dentro del territorio.
  • El conflicto entre territorios indígenas y reservas campesinas auspiciadas por el gobierno nacional y grupos externos a la comunidad.
  • La construcción de represas en las cuencas hídricas de los territorios indígenas.
  • Las solicitudes de exploración y explotación de recursos naturales y minerales,  así como la presencia de multinacionales y  ejecución de megaproyectos en el territorio como la Anglo Gold a Shanti y la construcción de la vía Trasversal del Libertador, entre otras, las cuales están afectando el territorio de manera colectiva.
  • La ejecución de proyectos sociales en el territorio por parte de la Fuerza pública y el inadecuado uso de la información de esta entidad que pone en riesgo a las comunidades y autoridades.
  • Uso del territorio indígena de Tierradentro como corredor de comercialización del narcotráfico- micro tráfico a través de las vías terciarias entre Toribio, Jámbalo, Inza, y Páez, así como el aumento del consumo de alucinógenos en el territorio que pone en riesgo la población indígena más joven.
  • Implementación inconsulta de políticas, programas y proyectos sociales, de infraestructura y económicos por parte del Estado en los territorios indígenas.
  • Re victimización por incumplimiento de acuerdos del movimiento indígena y gobierno nacional.

      Exigencias

  • Implementación de forma inmediata del decreto  con fuerza de  ley 4633 de 2011.
  • Derogatoria de las licencias mineras y ambientales otorgadas  en territorios indígenas.
  • Aplicación de los mandatos de los resguardos indígenas y asociaciones de cabildos de Tierradentro – Cauca, para la protección y control territorial frente a la presencia de grupos armados, cultivos ilícitos, megaproyectos y minería, entre ellas la resolución de TAFNU para el respeto a los sitios sagrados del territorio por parte de los grupos armados, y la resolución de Pisnos del año 2009 con relación al control territorial frente a las multinacionales.
  • Implementación del capítulo étnico  de forma  integral,  y la inclusión de los municipios de Inza y Páez en los programas de implementación de  los acuerdos de las FARC Y EL GOBIERNO NACIONAL,  territorios históricamente afectados por la violencia efectuada por todos los grupos armados .
  • La inversión social del Ministerio de Defensa en territorios indígenas como mecanismo de militarización, se debe realizar exclusivamente a través de las instituciones civiles del Estado en coordinación con las autoridades indígenas que respete y  garantice del derecho a la consulta previa, la autonomía y el gobierno propio.
  • La Defensoría del Pueblo e instituciones competentes, en coordinación con las autoridades indígenas, deberán fijar una ruta precisa que comprenda fecha, lugar y hora para realizar la toma de las declaraciones colectivas e individuales a las asociaciones Nasa CxhaCxha Páez y  Juan Tama Inza.
  • Exigimos a la Fiscalía General de la Nación seccional Cauca, Ministerio Publico y Ministerio del Interior los informes respectivos sobre las denuncias realizas por el pueblo NASA frente a las distintas amenazas y afectaciones de derechos humanos que se han presentado.
  • Se reitera la solicitud de medidas cautelares (garantía a la vida) individual y colectivas para el pueblo NASA ante la Comisión Interamericana de derechos Humanos.

Solicitudes

Solicitamos a la comunidad internacional: Organización de Naciones Unidas (ONU), Organización de Estados Americanos (OEA). Y a las instituciones de nivel nacional: Defensoría del Pueblo, Ministerio del Interior, Ministerio de Defensa, ICBF, dirección de derechos humanos, Alcaldías y Gobernación departamental, se adopten medidas y realicen seguimientos, verificación y garantías a todo lo aquí expresado por las autoridades tradicionales de la zona Tierradentro pueblo nasa, en el marco de la verificación de violación a la vida y a los derechos humanos.

Ante lo expuesto y futuros acontecimientos de violación a los derechos humanos tanto individuales como colectivas en la zona Tierradentro  responsabilizamos al Estado Colombiano, por no adoptar de manera oportuna los medios y condiciones necesarias para proteger y garantizar la pervivencia del pueblo indígena Nasa.

Dado en la primera asamblea de autoridades indígenas en el marco del seguimiento y la verificación de derechos de vida y derechos Humanos, Resguardo Indígena de Santa Rosa, centro de capacitación Segovia Municipio de Inza, Zona Tierradentro, Cauca.

Autoridades de Tierradentro

Buen Vivir: Un Necesario Relanzamiento.

La idea del Buen Vivir ganó amplia difusión en los últimos años. Representa tanto la disconformidad con la marcha del desarrollo convencional, como la búsqueda de cambios sustantivos bajo nuevos compromisos con la calidad de vida y la protección de la Naturaleza.

Antes que un concepto acabado, el Buen Vivir expresa un proceso, una construcción paulatina donde intervienen una amplia variedad de voces. Por lo tanto existen distintas versiones, cada una de ellas con sus énfasis y respondiendo a coyunturas específicas. Nadie puede reclamar obediencia a un decálogo, y todavía hay mucho camino para recorrer.

 

Esta diversidad no es necesariamente un aspecto negativo, ya que permite nutrirse de los mejores aportes de cada corriente, y a la vez revitaliza el debate sobre las políticas en desarrollo. Además, estos primeros pasos han tenido efectos positivos concretos, y el mejor ejemplo es el reconocimiento de esta idea en las nuevas constituciones de Ecuador y Bolivia (como sumak kawsay en el primer caso, y suma qamaña entre otros, para el segundo caso).

En esta diversidad de voces de todos modos existen coincidencias en varios aspectos esenciales. Por ejemplo, el Buen Vivir es ostensiblemente una crítica a las ideas del desarrollo convencional que defiende el crecimiento económico perpetuo, obsesionado con la acumulación material, y que celebra la mercantilización de la Naturaleza. El bienestar de las personas aparece como una preocupación central, y no se espera que resulte apenas del derrame económico del crecimiento de las economías.

También es una construcción multicultural. Los aportes de las cosmovisiones de algunos pueblos indígenas han sido muy importantes, tanto al romper con muchos de los problemas anclados en la Modernidad europea, como en permitir que se expresaran saberes subordinados y marginados por mucho tiempo. Por ejemplo, desde allí se renovaron las discusiones sobre el bienestar y la calidad de vida, o sobre las comunidades y sus territorios.

Finalmente, el Buen Vivir alberga otra postura sobre el ambiente, reconociéndose los derechos de la Naturaleza, tal como sucedió en Ecuador. Y esto no es una mera adición de un derecho más, sino que implica un cambio radical en cómo se reconocen los valores frente a lo que nos rodea, donde el ambiente se convierte en un sujeto.

Esta breve enumeración no pretende brindar una definición del Buen Vivir, ni agotar las dimensiones en juego, sino que tan solo apunta a dejar en claro que en esa diversidad de posiciones, poco a poco se está construyendo un consenso. Esos acuerdos implican un cambio radical sobre nuestras ideas acerca del desarrollo. Es que el Buen Vivir no es solamente uno más entre otros “desarrollos alternativos”, sino que pone en discusión toda la base conceptual del desarrollo occidental.

Pero a pesar de todas estas potencialidades, el proceso de construcción del Buen Vivir parecería que se está enlenteciendo y asoman algunas amenazas. Un primer conjunto de problemas reside en banalizarlo. Desde un extremo hay críticas conservadoras, con un retrogusto neoliberal, que consideran todo esto como meras reivindicaciones indigenistas, que fomentan la haraganería y llevarían a nuestros países al atraso. En el medio están unos cuantos académicos, en especial en la economía, quienes ven esta problemática como muy alejada de sus cátedras o investigaciones. Finalmente, desde otro extremo, se lo reduce a meros planes asistencialistas, tal como acontece en Venezuela, con una tarjeta plástica gubernamental, idéntica a una de crédito, pero que tiene una etiqueta sobre el vivir bien.

El Buen Vivir no es ni lo uno ni lo otro. Nadie postula regresar a sociedades de cazadores recolectores viviendo en la selva, sino que se exige poner el centro de atención en la calidad de vida de las personas, y no en el aumento del PBI. No es un slogan alejado de una reflexión rigurosa, sino que poco a poco se nutre de bases conceptuales complejas, que incluyen aportes que van desde la economía post-material a la antropología ecológica. Tampoco se desprecia el saber tradicional, sino que se apoya en él con respeto e incorpora sus lecciones, como pueden ser sus prácticas agroecológicas o la reciprocidad. De la misma manera, el Buen Vivir es mucho más que pagar bonos asistencialistas, ya que reclama cambios profundos en las dinámicas económicas, las cadenas productivas y la redistribución de la riqueza.

Otro conjunto de problemas que está deteniendo esta temática giran alrededor de las interacciones entre grupos no-gubernamentales y el Estado. Algunos actores de la sociedad civil enfrentados con un gobierno, abandonan los espacios de debate sobre el Buen Vivir, al entender que éste tema ha sido acaparado y controlado por agencias estatales. Sus discrepancias se expresan en abandonar el debate. Como espejo de esta situación, hay actores gubernamentales que parecería que ya todo lo saben y no toleran la crítica, y de ese modo cercenan el diálogo con la ciudadanía, sin ofrecer oportunidades para avanzar colectivamente en la construcción del Buen Vivir. Aquí, la suficiencia estatal es la que impide el debate.

Una vez más encontramos extremos que están impidiendo avanzar en la construcción de las ideas sobre el Buen Vivir. Por un lado, guste o no, el Estado es un espacio clave en la construcción de este concepto, por lo que es necesario incidir en su seno, interactuar con responsables de programas y participar activamente. Por otro lado, los funcionarios gubernamentales deberían reconocer que marginar la sociedad civil solo resultaría en ideas empobrecidas y sin mucha legitimación social.

Es necesario reaccionar contra todos los problemas que se indicaron arriba, sea la banalización del Buen Vivir, o la disolución de los espacios colectivos de construcción. Es tiempo de re-apropiarse de las discusiones sobre el Buen Vivir, y volver a lanzarlo. Es una tarea necesaria tanto en el ámbito de la sociedad civil como en la sociedad política, y unos y otros se necesitan mutuamente. Esta es una idea que no tiene dueños, y donde todos tienen algo para aportar, y en varios casos esta tarea se está volviendo urgente.

Sean organizaciones ciudadanas, movimientos indígenas, como académicos, todos deberían recargar sus energías, y presentar sus ideas, dudas, y propuestas sobre el Buen Vivir. Todos pueden contribuir en esta tarea, y de alguna manera todos son dueños, autores y constructores de ese concepto. No me refiero solamente a enunciar las metas, sino también a ir más allá de las invocaciones genéricas dando pasos hacia elaboraciones y propuestas más concretas. Por ejemplo, ¿cómo sería el consumo de la buena vida? ¿cómo reemplazar el extractivismo minero o petrolero? ¿cuáles son las necesarias reformas del Estado?, ¿cuáles son las semejanzas y diferencias entre el sumak kawsay y las visiones occidentales del bienestar? y así sucesivamente.

Esto es particularmente urgente en Bolivia y Ecuador, donde el Buen Vivir aparece en sus constituciones. Es necesario precisar esas formulaciones, y explorar las formas de implementación, seguimiento y evaluación. En el caso ecuatoriano, la aprobación de un plan nacional sobre el Buen Vivir, con metas futuras post-extractivistas, es un gran paso adelante, pero a la vez obliga a precisar los contenidos de las futuras etapas que propone, y por lo tanto la tarea aquí es más exigente, y el concurso de todos se vuelve indispensable. Un debate similar está en marcha en Perú, donde un conjunto de académicos y ONGs está debatiendo sobre transiciones más allá del extractivismo. Pero la situación se ha vuelto más compleja en Bolivia, ya que en el último plan de desarrollo prevalecen las estrategias convencionales, y la apertura política a debatir estas cuestiones es más reducida que en los países vecinos.

Mucho más atrás se encuentra el debate en otros países, como por ejemplo Argentina, Brasil o Uruguay, donde los éxitos exportadores refuerzan visiones convencionales del desarrollo, y los espacios para discutir el Buen Vivir son todavía más estrechos. En Venezuela, la polarización política hace que muchos actores claves comprensiblemente se centren en conflictos que les aparecen como mucho más urgentes.

Todas estas limitaciones que se viven en estos países refuerzan la relevancia del debate sobre el Buen Vivir en Ecuador, Perú o Bolivia. Lo que allí suceda, sea en su éxito o en su fracaso, influirá directamente en las organizaciones de la sociedad civil y los gobiernos de los demás países. Por todas estas razones, es indispensable relanzar el debate sobre el Buen Vivir, y éste deberá contar con todas las voces.

PoliticayEconomia.com – sitio web de CLAES con miradas heterodoxas sobre América Latina

14 diciembre 2010.

Eduardo Gudynas

Eduardo Gudynas es investigador principal en CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social). Una versión abreviada de este artículo fue publicada por ALAI (Quito, Ecuador). Diciembre 2010.

http://www.politicayeconomia.com/2010/12/buen-vivir-un-necesario-relanzamiento/