En el Resguardo Indígena de Rioblanco, corazón del macizo colombiano, se encuentra ubicada la asociación comunitaria AKUNTUR, un proceso comunitario de turismo, conformada por grupos, asociaciones, cabildos y juntas de acción comunal y/o entidades indígenas que desarrollan alternativas económicas alrededor del turismo. Según Luis Eduardo Oime, uno de sus fundadores, la palabra AKUNTUR tiene un significado arraigado a la cultura Yanacona. La A deriva de la asociación comunitaria en el territorio, y KUNTUR proviene de la palabra cóndor en idioma propio del Pueblo Yanacona que se visibiliza como símbolo de espiritualidad, poder y conexión con el territorio aportando así un significado de amplia visión.
AKUNTUR fue creada hace más de 15 años por tres comuneros Yanaconas, David Imbachi, actual autoridad tradicional del Resguardo indígena de Rioblanco Sotará; Luis Eduardo Oime, profesional de turismo en el Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC y Emerson Mopán experto en gestión del riesgo, quienes crearon una forma alternativa y responsable de realizar turismo para el fortalecimiento de los usos y costumbres e integrando nuevos procesos que ayudaran a gestionar y visibilizar el territorio.
A través de esto, lograron generar financiación, ingresos y forjar nuevas oportunidades para una comunidad que estuvo marcada por el riesgo de los cultivos de uso ilícito, tales como la amapola, principal ingrediente para la elaboración de heroína destinada al mercado ilegal en diferentes zonas del país. Tras la siembra en el territorio, esta dejo a su paso graves desarmonías entre sus habitantes, como el aumento en el consumo de bebidas alcohólicas que derivaban en violentas riñas y altercados con heridos y muertos, trasgrediendo así, la paz de las familias Yanacona.
En la actualidad, si bien no persiste la siembra de estos cultivos de uso ilícito y sus consecuencias directas como el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, al que la autoridad ancestral impuso un límite años atrás mediante la prohibición de dichas bebidas, persiste una economía desgastada, donde la siembra de cultivos agrícolas y la ganadería a pequeña escala son la fuente principal de ingreso, ante la estrechez de tierras que condicionan la producción de muchos alimentos y actividades que se quieren realizar.

No obstante, el territorio de Rioblanco de acuerdo a sus usos y costumbres, práctica aun la siembra y cultivo de maíz, trigo, cebada, papa, habas, ullucos, coles, frijoles, calabaza, zapallo, batata, y gran variedad de frutales que integran los cultivos de pan coger que son destinados para el consumo, el intercambio y la venta a otros territorios en los cuales surge la necesidad; lo cual demuestra el intenso esfuerzo de sus comunidades por reconstruir una economía sostenible, que contribuya al fortalecimiento de la cohesión social y la paz del territorio.
Esta iniciativa de turismo busca preservar los espacios de vida de la comunidad indígena Yanacona de Rioblanco Sotará, al mismo tiempo generar beneficios como aumentar el empleo, reducir la pobreza, empoderar a las comunidades locales, estimular el fortalecimiento de la identidad cultural, y permitir la relación sostenida entre la tierra, la naturaleza y los pueblos indígenas.
Hasta el momento esta iniciativa se materializa como una propuesta turística atractiva, no solo para los habitantes del territorio, sino también para personas de diferentes comunidades y diversos países que están dispuestos a vivir y disfrutar de una experiencia, a través de un enfoque diferente denominado “turismo indígena”; el cual, según Luis Eduardo Oime, es un término que nace desde del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y que se desarrolla a través de AKUNTUR con la idea de realizar turismo para y con las comunidades indígenas, donde la relación del turista y las comunidades sea transversal e integral, y se incluya, desde la gestión de la parte empresarial hasta la ejecución de las actividades.
Actualmente, el termino se maneja a nivel nacional y se inscribe dentro de la Política Publica de Turismo Indígena que se está construyendo con las diferentes organizaciones que son lideres del turismo en Colombia.

En este sentido, el turismo indígena ha creado espacios y maneras para compartir con los visitantes, los elementos más sobresalientes de las creencias de las comunidades, su cosmovisión y su identidad; lo que ha permitido rescatar y afianzar las tradiciones propias, organizar al mismo tiempo un modelo de desarrollo integral, tanto territorial como comunitario, donde las comunidades sean el eje central, quienes operan, quienes caminan el territorio y quienes tengan el beneficio económico para sus hogares.
El termino de turismo indígena a pesar que es nuevo, conjuga el respeto de los principios rectores del CRIC como Unidad, Tierra, Cultura y Autonomía; ya que integra el cuidado y protección de los espacios de vida, el respeto por la autoridad tradicional, el gobierno propio, los sitios sagrados, la medicina tradicional y demás acciones que fortalecen la identidad y la resistencia colectiva de los pueblos indígenas. De esta manera, no solo preserva el legado ancestral, sino que proyecta un futuro sostenible donde la cosmovisión indígena sea el eje central de toda la intervención territorial y social.
Un ejemplo de ello, “es la experiencia de una persona de nacionalidad alemana que realizó el recorrido por todos los territorios que hacen parte del CRIC y fue operado por AKUNTUR, guiada por personal propio de las comunidades indígenas quienes propiciaron el respeto y la seguridad tanto de la persona visitante como de cada uno de los espacios de vida”. Durante este recorrido se logró apreciar la diversidad y hospitalidad de las comunidades de los diferentes territorios, así como la riqueza de ríos, flora y fauna, elementos que marcaron una diferencia frente al turismo convencional.
En este contexto, AKUNTUR se destaca por ofrecer experiencias diseñadas para una inmersión auténtica y respetuosa con los espacios de vida. Una de ellas es la correría del macizo, que es una práctica de senderismo guiado por miembros de la comunidad, con el respaldo de la autoridad tradicional, que permite explorar la biodiversidad local mientras aprenden sobre la conexión ancestral con la tierra, integrando elementos de la cosmovisión al ver en la naturaleza un ser vivo y sagrado.
Otra propuesta es el trekking que es una actividad de aventura que consiste en caminar el territorio o senderos montañosos con un nivel intermedio de dificultad. En el caso del pueblo Yanacona, esta actividad ha sido liderada desde el resguardo indígena de Rioblanco Sotará, con un total de 10 experiencias exitosas que han involucrado a 2000 personas. Entre los participantes se ha contado con visitantes del departamento del Valle del Cauca, el Eje Cafetero, Huila, Nariño y Popayán, entre otros, donde se ha tenido un despliegue de capacidad logística que incluye la planificación de transporte, hospedaje, alimentación, actividades culturales, muestra de artesanías, entre otras actividades llevadas a cabo por lideres de la comunidad.
Esta planificación y gestión integral no solo garantiza la seguridad y el confort de los visitantes, sino que también incorpora elementos que educan y que resaltan la cosmovisión Yanacona, promoviendo un turismo responsable que fortalece los lazos interculturales, al tiempo que preserva el equilibrio ambiental y cultural del territorio.
En este sentido, el impacto de AKUNTUR en la vida de las comunidades se refleja a través de sus diferentes procesos de formación y dinamización, orientados al aprendizaje y abrir nuevos espacios en el tema de turismo. Estos procesos buscan que las autoridades se interesen, guíen y orienten el desarrollo turístico hacia las empresas, y no al revés; razón por la cual, se ha propiciado el diálogo y una línea de fortalecimiento con organizaciones, cabildos, asociaciones y comunidad en general para impulsar el turismo indígena y la transformación, tanto de pensamientos como de vidas.

En el caminar de este proceso, según Luis Eduardo Oime, se han observado diversas perspectivas en las comunidades involucradas. Algunas que participan de manera activa, otras muestran indiferencia o resistencia, y hay aquellas que expresan desconfianza. No obstante, sobre estas últimas se ha venido trabajando de forma sostenida a través del diálogo, la implementación de acciones concretas y la muestra de resultados tangibles.
En territorios afectados por el conflicto armado como la zona Sath Tama kiwe, zona norte del Cauca, y la zona Tierradentro se ha demostrado un gran ánimo y compromiso por trabajar en nuevas estrategias, que no solo protejan los espacios de vida y el territorio ancestral, sino que también permitan salvaguardar la integridad física y emocional de los niños y jóvenes que viven el flagelo del conflicto armado y están expuestos al fenómeno del reclutamiento forzado, el uso y la utilización en acciones de conflicto. Estas iniciativas turísticas promueven entornos de paz, educación integral y evita la perpetuación de la violencia.
La guardia indígena de muchos de los territorios ha sido un actor de gran importancia, ya que han sido veedores de dichas experiencias, se han organizado y en muchas ocasiones se han permitido capacitarse para ser ellos los guías encargados de recorridos turísticos, como caminantes del territorio y como protectores de la vida.
La formación y capacitación en turismo dirigida a las comunidades, ha generado un impacto significativo al identificar personas interesadas en el aprender y desarrollar ideas innovadoras. Muchas de estas personas desean generar empresa, y por medio de la asociación, han logrado acceder a becas que les permite asistir a centros especializados o parques temáticos como Panaca, donde reciben formación integral en atención al cliente y gestión turística con todos los gastos cubiertos.
Además, la Escuela Itinerante de Turismo Indígena a nivel nacional, otorga cupos en capacitación para que AKUNTUR como asociación pueda entregarlas al personal de las diferentes comunidades, permitiendo mantener la motivación y el compromiso de la comunidad para continuar fortaleciendo sus capacidades en el sector del turismo indígena.
En conclusión, esta iniciativa de turismo indígena no solo ha construido una nueva forma de percibir y practicar el turismo indígena en las comunidades, sino que también ha fomentado el emprendimiento, la innovación y el desarrollo sostenible del sector para preservar la riqueza cultural y natural de los diferentes territorios; además, contribuye al proceso de reconciliación como sociedad, representando una apuesta verdadera por la paz que valora la diversidad y el cuidado de los espacios de vida.









