Manuel Quintín Lame el indio que se educó en las selvas y orientó a su Pueblo

Los orígenes de una voz rebelde

Nació en 1880 en Popayán, Cauca, en medio de un País que apenas comenzaba a definirse tras las guerras civiles del siglo XIX, hijo de una familia Indígena del Pueblo Nasa, y desde niño vivió las humillaciones y abusos de los terratenientes contra las comunidades Indígenas, aquella experiencia de desigualdad sembró en él una profunda conciencia social que lo acompañaría toda su vida.

Desde joven trabajó como “jornalero” y testigo directo del despojo de tierras ancestrales, aprendió a leer y escribir de manera autodidacta, entre el trabajo y la lucha, y se convirtió en una voz crítica frente al dominio blanco y la exclusión indígena.

El despertar del movimiento indígena

Entre 1910 y 1920, Quintín Lame lideró un proceso de organización política sin precedentes para la época, su lucha comenzó en los territorios indígenas del Cauca, Huila y Tolima, donde motivó la idea de recuperar las tierras comunales y reivindicar la dignidad del indígena como ciudadano colombiano.

En 1914 fundó el Ejército Redentor del Pueblo, una organización de resistencia pacífica con tintes emancipadores, cuyo propósito era exigir al Estado colombiano el reconocimiento de los derechos históricos de las comunidades indígenas, el movimiento se extendió desde el territorio de Ortega -Tolima hasta las montañas del Tierradentro y el Valle del Cauca, apuntalando el inicio del pensamiento indígena organizado en el país.

La alianza con José Gonzalo Sánchez

Uno de los momentos más trascendentes de su vida fue su alianza con José Gonzalo Sánchez, líder del pueblo Totoroez, un territorio ancestral cercano a Popayán, juntos emprendieron un proceso de recuperación comunitaria y defensa de los Cabildos Indígenas, buscando articular los pueblos del suroccidente colombiano en una red de resistencia.

José Gonzalo Sánchez, al igual que Lame, creía que la educación y la unidad comunitaria eran las armas más poderosas contra la opresión, ambos minguearon encuentros y Asambleas en los Territorios Indígenas de Totoró, Toribío y Tierradentro, donde discutían sobre tierra, autoridad y justicia, esta coordinación fue clave para sentar las bases del pensamiento que décadas después inspiraría al CRIC, fundado en 1971.

Pensamiento y legado escrito

Manuel Quintín Lame no solo fue un líder político, sino también un pensador profundo y cronista de su tiempo, la obra más reconocida, “El pensamiento del indio que se educó dentro de las selvas colombianas” (escrita hacia 1920), es un manifiesto de dignidad y autonomía.

En ella planteó la necesidad de que los Pueblos Indígenas tuvieran propia representación política, justicia propia y educación con identidad cultural, adelantándose décadas a los debates sobre multiculturalidad y derechos étnicos que hoy forman parte del constitucionalismo colombiano, la escritura combina el tono testimonial, filosófico y profético, es una de las primeras expresiones de pensamiento político indígena latinoamericano, uniendo espiritualidad con praxis política.

Persecución, cárcel y resistencia final

Las “élites” terratenientes y las Autoridades republicanas vieron en su movimiento una amenaza, fue encarcelado varias veces la más recordada en 1915, cuando fue acusado de rebelión y conspiración contra el Estado en ese entonces en prisión, lejos de rendirse, escribió y reflexionó sobre el significado de ser indígena en una nación que lo negaba.

Tras su liberación, se retiró a Ortega, Tolima, donde continuó organizando pequeñas comunidades y escribiendo sobre sus ideales, aunque fue marginado y vigilado, siguió siendo una figura respetada entre los pueblos.

Muerte y trascendencia

Manuel Quintín Lame falleció el 7 de octubre de 1967, en Ortega, Tolima, murió , pero su nombre quedó grabado en la memoria de los pueblos que ayudó a despertar, no murió derrotado: murió como símbolo de la dignidad indígena, que entendió que sin justicia social no hay Paz verdadera.

Décadas después, su nombre renació en el Movimiento Armado Quintín Lame (1984–1991), que adoptó su bandera de resistencia para exigir Autonomía Indígena y respeto a los Territorios Ancestrales.

Legado histórico y político

Hoy, el pensamiento de Quintín Lame se entiende como la semilla del constitucionalismo pluriétnico en Colombia, sus pensamientos sobre tierra, gobierno propio y educación ancestral fueron el preludio de la Constitución de 1991, que reconoció oficialmente los derechos de los Pueblos Indígenas, su vida, al lado de líderes como José Gonzalo Sánchez, demostró que la lucha Indígena no fue solo un reclamo local, sino un proyecto nacional de justicia, identidad y participación política.

Manuel Quintín Lame fue un indígena, profeta, abogado autodidacta, político, cronista y rebelde.

En sus palabras, aún resuena la voz de los pueblos que no se rinden:

“Yo, el indio que se educó dentro de las selvas colombianas, no busqué venganza ni riquezas, sino justicia y respeto para mi raza.”

Su muerte en 1967 no apagó su causa: su espíritu sigue marchando por los caminos del Cauca, del Huila, del Tolima entre otros departamentos, donde aún se escucha el eco de su palabra libre.

7 de octubre, conmemoración de la lucha de Manuel Quintin Lame en medio de una lucha con una verdadera rebeldía de los Pueblos Organizados.

Por: Programa de comunicaciones CRIC.

3er Pronunciamiento frente a la autodenominada columna Dagoberto Ramos

El Día de ayer en el sector del Tierrero atentan contra la integridad de Edgar Tumiña, Guardia indígena comunero del territorio de Toribio, días después del asesinato de los compañeros Toribio Canas y Umer Noé Mestizo Escué, hijo de otro mártir de nuestro pueblo nasa (Marino Mestizo QPD).

Además de esto la banda delincuencial autodenominada “Columna Dagoberto Ramos”, sigue intimidándonos con panfletos amenazantes donde señalan a compañeros coordinadores de guardia indígena, exigiendo su desvinculación, además del desmonte de la guardia en su totalidad, así como de los puntos de control territorial.

Como dicen los mayores ustedes patinan y patinan, y se hunden en el mismo barro. Rechazamos estas declaraciones y declaramos que nunca dejaremos la doblegaremos la rodilla ante sus exigencias absurdas, pues nuestras guardias indígenas son mucho más revolucionarias que su lucha desquiciada por el control del narcotráfico.

Es claro que ustedes no le disputan el poder al Estado colombiano en nuestros territorios, sino que por el contrario le están disputando al movimiento indígena sus semillas de poder popular, su derecho a gobernarse y su ejercicio de libre determinación, en un contexto en que declaran objetivo militar a nuestros guardias, autoridades o todo aquel que porte los símbolos y emblemas.

Las autoridades ancestrales, las guardias milenarias y las comunidades indígenas somos el fruto de un largo proceso de lucha y pervivencia de los pueblos originarios, que ancestralmente hemos habitado estos territorios, en consciencia profunda del ordenamiento natural, revelado desde el mundo espiritual por la vivencia de la ley de origen. Nosotros llevamos 527 años luchando contra la invasión y la conquista del territorio por parte de la corona española, terratenientes y multinacionales, en el que nuestros compañeros, los que ustedes mencionan y todos quienes dan la vida por este proceso, no responden ni al gobierno nacional, ni a las intimidaciones de grupos armados, responden a los mandatos comunitarios y congresos organizativos de los cuales son representantes.

Nunca coordinaremos acciones con la fuerza pública, pues estos obedecen a los intereses de las elites de turno y no aceptamos ni aceptaremos ningún actor armado en nuestro territorio, sea legal e ilegal. Exigimos que paren sus asesinatos de una buena vez y declaramos que en cumplimiento de los mandatos seguiremos desarrollando las acciones de control territorial, desde la fuerza de la palabra, la razón y la chonta, amparados en la ley de origen y el derecho mayor que orientan nuestro gobierno propio.

Responsabilizamos igualmente al Gobierno Nacional por incumplir con la implementación de los acuerdos de paz, así como de la incapacidad de asegurar la vida de 130 excombatientes de las FARC asesinados hasta la fecha, e invitamos al ministerio público y las organizaciones de derechos humanos de nivel nacional e internacional a visibilizar nuestro proceso de lucha organizativa, política y social pacífica, así como estar atentos frente al plan de exterminio en contra de nuestro pueblo nasa del norte del cauca y demás sectores sociales de Colombia.

“Cuenten con nosotros para la paz, nunca para la guerra”