“Es tiempo de entregar nuestros saberes y ponerlos al servicio colectivo, desde la palabra y el pensamiento crítico constructivo”

Unidad y Proyección: así Iniciamos el XVII Congreso del CRIC

Desde el territorio ancestral del pueblo Kokonuko, en el territorio indígena de Puracé, dimos inicio al 17 Congreso del Consejo Regional Indígena del Cauca, un espacio que nos llama a valorar y proyectar el camino recorrido por nuestros pueblos mucha antes de 1971 hasta hoy, con la mirada puesta en los próximos 50 años, sin apartarnos del legado que nos dejaron nuestros mayores y mayoras.

Fue precisamente la autoridad tradicional del pueblo Kokonuko quien ofreció la apertura con palabras de armonización, recordándonos la importancia de cuidar y respetar el páramo blanco: “a él no le gusta que se le exagere, puede volverse frío si no lo tratamos bien; lo que le gusta son las plantas frescas, las semillas como el maíz”. Este es un llamado a la espiritualidad y al equilibrio con la Madre Tierra.

La consejera zonal de la Asociación Genaro Sánchez, también del pueblo Kokonuko, extendió un saludo a todas y todos los participantes e hizo un llamado a prepararnos con sabiduría y compromiso para las comisiones de trabajo: “es tiempo de entregar nuestros saberes y ponerlos al servicio colectivo, desde la palabra y el pensamiento crítico constructivo”.

Por su parte, el Consejero Mayor del CRIC, Jhoe Sauca, saludó desde el “territorio del maíz, territorio de paz al pie del volcán Puracé”, agradeciendo a las comunidades que resistieron en tiempos donde los terratenientes oprimían con insultos y abusos. Recordamos y resembramos a los mayores y mayoras que nos enseñaron la resistencia, la producción agropecuaria, el turismo comunitario y el valor de la colectividad. Lo que hemos logrado no es de individuos, es del procesos, es lo que somos.

Hoy, como autoridades, comuneros y comuneras, nos reconocemos como responsables de guiar a nuestras niñas, niños y juventudes por caminos colectivos, sin culparnos unos a otros, sabiendo que “cada quien aporta desde su territorio, desde su forma de pensar, proyectar y trabajar”. La diferencia no nos separa, nos complementa, por eso, “la Unidad debe ser el principio que nos oriente”.

Reiteramos la invitación a caminar esta minga, a direccionar este Congreso con sinceridad y con el corazón, decimos con fuerza que este Congreso nos duele, porque nos importa”. Como decía el mayor Trino Morales (Q.E.P.D): “A mí nadie me manda”, una frase que nos recuerda el carácter propio, pero también la dignidad colectiva.

Hace pocos días se nos fue el mayor Pablo Tatay, quien formó comunidades con el principio del Buen Vivir, no como discurso, sino como práctica comunitaria, ese legado debe continuar, y corresponde a la nueva consejería “seguir tejiendo el proceso”, recogiendo la sabiduría de cada quien, cada consejero y consejera ha dejado un aporte que debemos valorar, que en estos días armonice la evaluación, el pensamiento profundo y la disposición a dar lo mejor de nosotras y nosotros mismos.

Desde la representación indígena en el Congreso de la República la Mayora Aida y Ermes Pete se hizo un llamado a mantenernos en unidad, no debemos perdernos en ideologías ajenas; el proceso indígena es cambiante, vivo, propio, por eso debemos fortalecer nuestras estructuras organizativas propias y apoyar lo que verdaderamente representa nuestras apuestas, aunque podamos apoyar propuestas del actual gobierno nacional, como la de Gustavo Petro, “nuestro deber es discutirlas desde la base, sin dejar de cuestionar y proponer”.

El mayor Gilberto Coronado también dejó su palabra: reconoció el valor de quienes asumen el liderazgo, pero complementó que estos deben formarse desde las bases, desde la lectura crítica y la proyección política. Valoró la participación activa de mujeres, señoritas y jóvenes en este Congreso, y llamó a tener en cuenta las violencias que se viven en las familias, es necesario aprender a escucharnos para alcanzar la armonía familiar y comunitaria. Como él mismo dijo: “No dejemos de dialogar, de buscar caminos juntos. Que la unidad nos siga guiando”.

El mayor Ferley Quintero Quinayás agradece a la Consejería Mayor del CRIC, resaltando que se dejaron guiar por los mandatos colectivos, la vez, invitó a todas las autoridades a revisar los vacíos organizativos y convertirlos en fortalezas. Nos advirtió que debemos prepararnos para escenarios políticos adversos y fortalecer nuestra unidad como principal herramienta de defensa de los derechos conquistados.

¡Sigamos sembrando Unidad!

Programa de Comunicación y Cultura del Pueblo Totoroez

No Cesa la Violación de los Derechos Humanos y la Infracción al DHI Contra la Comunidad Indígena de Cañamomo Lomaprieta…

Denuncia pública

Lunes 26 de octubre de 2009

Las Autoridades Tradicionales Indígenas del Resguardo Cañamomo Lomaprieta, denunciamos ante las instituciones y organismos defensores de Derechos Humanos, las organizaciones hermanas de carácter social y popular, ONG´s y a la opinión pública en general que:

Después de la denuncia del pasado 28 de julio sobre los hechos en los cuales ocho hombres

Armados y vestidos de civil sin ninguna identificación a quienes después de que los comuneros y comuneras valerosamente enfrentaron solicitándoles su identificación, se pudo constatar que se trataba de agentes del DAS; institución que hasta el momento no ha dado ninguna claridad sobre este hecho al interior de nuestro territorio indígena.

Posteriormente el día 29 de julio en horas tempranas de la noche, se presentaron nuevamente hechos en los que hombres armados vestidos de civil, encapuchados y sin ninguna identificación, estuvieron preguntando a varios comuneros con fotografías en mano por dos líderes de la comunidad de Panesso, hechos que fueron denunciados a los organismos competentes sin que hasta el momento hallamos recibido ningún informe sobre la investigación.

Hoy lunes 26 de octubre, siendo las 2:10 p.m. nuevamente ingresan cuatro hombres de civil fuertemente armados, los cuales incursionaron violentamente en la cancha de fútbol de la Comunidad de La Iberia, donde se celebraba una tarde deportiva con presencia de niños, niñas, hombres, mujeres y mayores indígenas. Dichos sujetos accionan en contra del comunero JOSÉ ESTEBAN TAPASCO TREJOS identificado con la cédula de ciudadanía No. 9.911.138 de Riosucio, de 26 años de edad, esposándolo y arrojándolo al suelo; al ver esta acción la comunidad reacciona y acude en auxilio del comunero ante lo cual los hombres abren fuego en contra de su integridad física, propinándole dos disparos uno en el pecho y otro en el costado del brazo derecho. Ante la reacción de la comunidad disparan al aire en repetidas veces e intimidan a la comunidad, diciendo “el que se mueva lo matamos” y ante el reclamo del señor JOSE SEFERINO CAÑAS, mayor de 84 años, le disparan hiriéndole la pierna izquierda. Los hombres armados arrastran a José Esteban hasta la entrada de la cancha, allí la comunidad en un acto legítimo de defensa y resistencia retiene a los hombres armados y rescatan al comunero herido. La comunidad conduce  a los hombres civiles armados hasta la cancha de futbol y les exige su identificación frente a lo cual ellos responden que son agentes del Gaula Policía Caldas.

Posteriormente llegó el mayor comandante MARIO SUÁREZ LOZANO, al cual la comunidad exigió claridad sobre los motivos de la agresión y la identidad de los implicados y que procediera a desarmarlos, entregando solo 3 armas y cuatro celulares, a sabiendas que la comunidad fue testigo que los cuatro hombres dispararon.

En el acta levantada sobre los hechos, los agresores se identificaron ante la comunidad y la fuerza pública con los nombres de: Hever Mauricio Torres Pavas, Subintendente; Andrés Fernando Meza Meza, Subintendente, Jorge Norbey Arcila Orozco, Patrullero y Víctor Alfonso Buenaños Mosquera, patrullero.

La comunidad indígena de Cañamomo Lomaprieta considera que con lo sucedido, el GAULA atentó flagrantemente contra la integridad  física y la vida de los comuneros indígenas: José Esteban Tapasco Trejos, José Ceferino Cañas y demás comunidad que disfrutaba del derecho al deporte y la recreación. Manifestamos igualmente que este acto delictivo por parte del GAULA es otro de los tantos  crímenes extrajudiciales y falsos positivos de la seguridad democrática.

Frente a estos graves hechos también denunciamos una vez más la permanente violación de la jurisdicción territorial Indígena, ya que se desconoce la autonomía territorial y las medidas cautelares de que somos objeto las comunidades indígenas del Departamento de Caldas, así como el incumplimiento de las directivas 010 y 016 del Ministerio de Defensa que establece la necesaria coordinación entre las autoridades indígenas y la fuerza pública para cualquier tipo de procedimientos en los territorios indígenas.

Denunciamos la arremetida de la fuerzas pública en contra de la comunidad indígena de Cañamomo Lomaprieta, que ha sido repetitiva y que pone en riesgo la integridad física y  sicológica de sus habitantes. Exigimos a la fuerza pública el esclarecimiento de estos hechos, en los cuales participan miembros de la policía, bajo la sombra de la impunidad y con la complicidad de sus superiores, razón por la cual la comunidad no encuentra garantías en dichas instituciones.

Manifestamos que por decisión legítima de la comunidad, en ejercicio de la justicia propia, la defensa territorial, el control social y en apoyo de la Autoridad Tradicional, se tomó la decisión de no permitir la salida de dichos sujetos, hasta tanto se hagan presentes en el lugar de los hechos, los organismos de control del estado, la unidad de derechos humanos de la fiscalía, Naciones Unidas y demás organismos defensores de derechos humanos para que sean garantes del debido proceso y la judicialización correspondiente de los implicados.

Alertamos acerca del inminente peligro que corre nuestra comunidad y responsabilizamos al gobierno y al Estado colombiano frente a cualquier hecho que ponga en riesgo la vida y la integridad física de nuestros comuneros y comuneras, y  líderes señalados, ya que la responsabilidad primaria de protección de los derechos humanos recae de acuerdo con los principios constitucionales y el articulado de los Tratados y Convenios Internacionales sobre el Estado Colombiano, al ser éste el sujeto responsable de velar por el cumplimiento de lo consagrado en la Carta Política y por ser el que adquiere los compromisos en materia de derechos humanos y de derecho internacional humanitario ante la comunidad internacional.

Por tal razón, el mayor deber jurídico del Estado, es el de prevenir las violaciones frente a estos derechos y tomar las medidas necesarias para investigar, identificar, juzgar y sancionar a los responsables por su acción u omisión.

Reiteramos nuestro llamado urgente a la solidaridad de las organizaciones hermanas, ONG´s y organismos defensores de Derechos Humanos, para que cese el ataque y persecución en contra de la organización indígena del resguardo de Cañamomo-Lomaprieta y  del Pueblo Embera Chamí de Caldas.

Resguardo  Indígena

Cañamomo – Lomaprieta

Riosucio y Supía Caldas

Nit 810.003.358-3

AUTORIDADES TRADICIONALES

RESGUARDO INDÍGENA CAÑAMOMO-LOMAPRIETA

RIOSUCIO-SUPÍA, CALDAS, COLOMBIA