La tulpa ha representado desde la ancestralidad, la unidad familiar, es un espacio donde la palabra se abriga con el abuelo fuego, es donde la comunicación y la educación propia se hace práctica.

En el marco de la conmemoración de los 50 años del CRIC, con orientación de los mayores espirituales se realizó la construcción colectiva y siembra de la  tulpa, como un llamado de unidad, es un mensaje de compartir, no solo los diez pueblos del Cauca, sino también los pueblos de Colombia y el mundo, los pueblos que caminan la palabra digna para defender la vida.

“La espiritualidad es la que nos mantiene fortalecidos, es la sabiduría espiritual la que nos llama a hacer parte de la madre naturaleza, a través de la espiritualidad damos fuerza a las mujeres, a las comunidades y a los pueblos”, fueron las palabras del mayor Marcos Rivera.

Existen distintas formas de brindar en la tulpa, es un ofrecimiento a la familia, pero también de llamar a los seres espirituales para que a través de su sabiduría puedan orientar el camino, esta tulpa de los pueblos, nos permitirá mambear la palabra y continuar fortaleciendo nuestras familias, comunidad y organización.

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