Con la presencia de Vıcente Otero del Consejo Regional Indígena del Cauca-CRIC, se celebro el 9 de agosto el día internacional de los pueblos indígenas en Asturias.

El acto conmemorativo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas se celebró ayer en el paseo de Begoña, organizado por las asociaciones Sol de Paz, Picu Rabicu y el colectivo de refugiados colombianos en Asturias ‘Luciano Romero’. Contó con el apoyo de la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo, cuyo director, Marcos Cienfuegos, destacó «la deuda histórica con los pueblos indígenas que invita ahora más que nunca a dar un paso adelante en el trabajo de los derechos humanos».
 
Ayer se presentó la estrategia asturiana de cooperación para los pueblos indígenas, elaborada con la colaboración de las organizaciones relacionadas con la cooperación internacional del Principado. «Define los principios fundamentales, los objetivos y las estrategias sectoriales de las políticas de cooperación que se tienen que desarrollar en estos momentos en el ámbito de Asturias», apuntó Marcos Cienfuegos.  

En ıntervencıon Vicente Otero delegado del CRIC en la conmemoración de Asturias, manifestó que para los pueblos indígenas es muy importante que la ONU haya pedido a los gobiernos latinoamericanos mayores esfuerzos para cumplir la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos autóctonos. Eso con motivo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas que se celebró ayer en todo el mundo. Lo ideal sería que la ONU le exigiera al gobierno colombiano que reconozca y aplique de manera inmediata la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas de Colombia. Como es sabido por todos, es una vergüenza que el gobierno colombiano se haya abstenido de firmar y aplicar la declaración en el año 2007. Porque es urgente realizar mayores esfuerzos por hacer realidad los principios y derechos que recoge la Declaración.

En Colombia existe un plan de muerte de contra los pueblos indígenas. El conflicto armado interno en Colombia lleva más de 40 años enfrentando a fuerzas de seguridad y paramilitares con grupos guerrilleros. Se ha caracterizado por extraordinarios niveles de abusos contra los derechos humanos y violaciones del derecho internacional humanitario, y ha afectado principalmente a la población civil, entre ellos los pueblos indígenas.

Según estadísticas de la Organización Nacional Indígena de Colombia-ONIC, en Colombia habitamos 102 pueblos indígenas, correspondientes a 1.392 623 personas. Vivimos en la actualidad una de las peores crisis humanitaria como consecuencia de: la pobreza y la discriminación estructural, que es histórica, la expedición y aplicación de políticas públicas regresivas, la inefectividad del derecho al territorio y más grave por las consecuencias del conflicto armado Colombiano.

Todo estos factores nos está conllevando a la configuración de un verdadero genocidio al interior de los pueblos indígenas en Colombia..

El 75% de nuestros niños padecen problemas de desnutrición, lo que afecta nuestra existencia futura como pueblos. En este contexto de pobreza, discriminación y conflicto armado, 32 pueblos se encuentran en riesgo de extinción porque posen entre 22 y 200 miembros. Esta situación fue advertida en el 2004 por Rodolfo Stavenhagen. (Ex-responsable de la ONU para asuntos indígenas)

Hace 4 meses Amnistía Internacional denunció que  «32 grupos indígenas corren grave peligro de desaparecer como consecuencia del conflicto armado, narcotráfico, multinacionales, militarización y olvido Estatal.

Según informe de  la oficina en Colombia del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, muestran que los indígenas constituyen el 7% de los desplazados en este país, a pesar de que sólo representan 3,4% de la población total.

Solo entre 2002 y el 2009, 1.400 hombres, mujeres y niños indígenas murieron como consecuencia del conflicto, sin contar los que han sido asesinados en los 5 meses del 2010, que solo en el Cauca han muerto 14 indígenas. 90 indígenas fueron secuestrados y 195 fueron víctimas de desaparición forzosa, mientras que hubo 4.700 amenazas colectivas».

Según el informe de Amnistía Internacional señala que las autoridades rara vez investigan los crímenes que se cometen contra los indígenas. Miles de indígenas se han visto obligados a desplazarse de sus tierras porque suelen vivir en zonas de intenso conflicto militar y ricas en biodiversidad, minerales y petróleo. Muchas comunidades indígenas más no han podido salir de sus territorios porque los grupos armados han sembrado minas terrestres en las zonas adyacentes.

Las partes del conflicto también han bloqueado el acceso a la comida y a medicamentos esenciales, afirmando a menudo que estos suministros están destinados al enemigo. Todas las partes del conflicto han ocupado escuelas y las han usado como bases militares, mientras los maestros siguen siendo vulnerables a los ataques físicos, lo que impide a las comunidades indígenas tener acceso a la educación, a menos que las autoridades actúen con rapidez para proteger a los pueblos indígenas en Colombia, existe un riesgo real de que muchos desaparezcan.

Esta situación hay que hacerla conocer y estamos en una campaña de sensibilización porque la situación crítica humanitaria y de derechos humanos de los pueblos indígenas de Colombia es responsabilidad de toda la humanidad. Cuando un pueblo indígena desaparece, se extingue para siempre todo un mundo, con su respectiva cultura, cosmovisión, idioma, conocimiento ancestral, y las prácticas tradicionales que contribuyen al desarrollo sostenible y equitativo, y la ordenación adecuada del medio ambiente”.

De acuerdo a la denuncia y recomendaciones  del relator especial para los asuntos indígenas de naciones Unidas James Anaya, quien visitó Colombia en julio del 2009. “ Expresa su preocupación por las múltiples indicaciones de que la situación de los pueblos indígenas en el país no ha sido afrontada con la urgencia que la gravedad de la situación merece. En general, las leyes, programas y políticas del Gobierno no permiten una efectiva protección y satisfacción de los derechos humanos de los pueblos indígenas en el país.

Por su parte  Alberto Fernández, de la asociación Picu Rabicu, señaló que «en Asturias también nos sentimos un poco indígenas porque tenemos un gobierno que está empeñado en que se muera la lengua de nuestros abuelos».

En su intervención, Marcos Cienfuegos, director de la Agencia Asturiana de Cooperación, destacó que «son muchos millones de personas pertenecientes a esas comunidades indígenas los que están sufriendo las consecuencias del olvido histórico, de la brutal crisis global y que se está cebando sobre aquellos que tienen una situación más indefensa». Cienfuegos añadió que la estrategia de cooperación presentada ayer no es sólo fruto del trabajo de la Agencia, sino que es del conjunto de la sociedad asturiana. «Esto es el principio del principio. Todavía queda mucho por hacer», concluyó.
El acto contó con las actuaciones del grupo de baile La Libertad, de Ecuador, que interpretó una canción en lengua quechua, y del colectivo de refugiados colombianos en Asturias ‘Luciano Romero’, que bailaron una cumbia. Además, se leyeron varios poemas y fragmentos que reivindicaban la lucha de los pueblos indígenas, como el poema ‘Altura del Machupichu’ de Pablo Neruda, o un texto del Premio Nacional de Literatura de Venezuela, Gustavo Pereira. En el lugar en el que se celebró el acto, los asistentes y curiosos que se pasaron por el paseo de Begoña pudieron votar por los derechos de la madre tierra en dos urnas dispuestas por la organización. El proyecto de declaración universal de derechos de la madre tierra o de la declaración del agua como derecho humano básico, también tuvieron su protagonismo en el desarrollo del día conmemorativo de los pueblos indígenas. 

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