Es necesario una reconstrucción y resignificación de la historia colombiana. Sólo así, sólo entendiendo que la sociedad colombiana ha sido víctima histórica de un Estado criminal que aprieta tanto la soga al pueblo, que ha llevado a que 21 millones de personas (42% de la población) viva en la pobreza, es decir, con menos de $331,668 al mes. Peor aún, que casi 7 millones y medio de personas (15% de la población) vivan en pobreza extrema, con menos de $145,000 al mes, según cifras del DANE del año pasado.

Este Estado que sigue pensando en atacar esos millones de bolsillos vacíos, para llenar sus cuentas y barrigas, es el estado que se quiere derribar, para dar paso a una sociedad colectiva e inclusiva.

Esta historia es la que caleños y caleñas han empezado a construir rebautizando sitios emblemáticos de la ciudadanía, del pueblo. Como el Paso del Comercio al Paso del Aguante, o Puerto Rellena a Puerto Resistencia, historia que relata en entrevista a una comunicadora del tejido de comunicaciones de Corinto Wejxa Kasenxi, durante el acompañamiento que hacen las comunidades indígenas del CRIC en Cali, en el marco del paro nacional del 2021:

«Puerto Resistencia nace del paro nacional que se convocó el 21 de noviembre de 2019, cuando nuevos ánimos empezaron a moverse en los barrios del Oriente y el Cali. Entonces la indignación de la gente en el ámbito laboral, ambiental, institucional y jurídico; permitió la unión de las personas, y eso es lo que hace Puerto Resistencia.»

Este tipo de acciones vienen tomando fuerza, y ahora, en el Paro Nacional en que nos encontramos, mucho más. Muestra de ello, es lo ocurrido en Popayán con la estatua de Julio arboleda, en Neiva con la de Misael Pastrana y Diego Ospina, en Pasto con la de Antonio Nariño y en Cali con la de Sebastián de Belalcázar; estatuas que fueron derribadas por el rechazo hacia una historia de deprecio, racismo, discriminación y segregación que esas imágenes representan. ¿Cuál es el mensaje que transmite hoy esas estatuas? Pues la de un Estado que reprime y masacra al pueblo, y luego se celebra y conmemora a sí mismo.

Es precisamente contra ese Estado indolente y segregador contra quien los caleños y colombianos están saliendo a las calles para protestar, marchar, gritar, organizarse y resistir; cansados de las precarias condiciones como describe la compañera:

«Sí, hace falta mucha inversión social, falta inversión social en el estudio, porque acá literal no todos pueden estudiar, por eso mucha gente está las calles, por eso hay mucha gente que hace sus puestos de trabajos, porque no tienen oportunidad de salir a trabajar».

Escuche aquí completa la entrevista a la compañera Ingrid realizada por la comunicadora Dora Muñoz (Corinto – Pueblo Nasa).

Entrevista: Dora Muñoz
Texto: Programa Comunicaciones CRIC