En la Universidad Autónoma Indígena Intercultural-UAIIN, se realizó la Minga sobre los Pueblos Originarios y la Inteligencia Artificial, un espacio de dialogó y reflexión en torno a los retos, posibilidades y caminos que surgen frente a estas nuevas realidades.
Este encuentro contó con la participación de Sergio Andrés Lozano, Ingeniero Agroindustrial, Especialista en Gerencia de Proyectos y Magíster en Pensamiento Estratégico y Prospectiva quien habló desde su experiencia sobre los procesos de innovación y gestión le ha permitido analizar las posibilidades y los riesgos que la IA representa para los territorios. Asimismo, mencionó que debemos comprender qué es realmente la inteligencia artificial y sobre todo, qué no lo es.
Igualmente, planteó que “La inteligencia artificial no es inteligente”, pues según Lozano sus respuestas se construyen a partir de patrones e información disponible en la web, pero esto no significa que todo lo que entrega sea verdadero o comprobable. Por ello, considera fundamental desarrollar una lectura crítica que permita contrastar, verificar y comprender la información antes de utilizarla en procesos de decisión.
Asimismo, señala la necesidad de que las comunidades indígenas comiencen a reflexionar y ejercer la gobernanza sobre la información, definiendo qué conocimientos, contenidos y narrativas propias circulan y son incorporados en los sistemas de inteligencia artificial. en ese sentido, Lozano advierte, «cuando estas tecnologías ingresan a los territorios de manera arbitraria y sin considerar las decisiones, conocimientos y formas propias de comprender el mundo, pueden convertirse en una nueva forma de colonización, al incidir sobre la realidad, la cosmovisión y los derechos de las comunidades».
Otro de los retos identificados es la dependencia que puede generar la inteligencia artificial. Si bien estas herramientas facilitan el acceso a respuestas y contenidos, también pueden llevar a aceptar sus resultados sin leerlos detenidamente, cuestionarlos o contrastarlos con otras fuentes. Por esta razón, su uso requiere fortalecer la capacidad de análisis y mantener una actitud crítica frente a la información que producen.
Finalmente, el desafío para los pueblos indígenas no consiste simplemente en decidir si utilizarla o no, sino en definir cómo, para qué y bajo qué principios se incorpora en los territorios y eso implica fortalecer la lectura crítica, proteger los conocimientos propios, establecer políticas de uso, reducir los sesgos y garantizar que la tecnología no termine reemplazando la capacidad de las comunidades para pensar, decidir y gobernar sus propios procesos.












