El posicionamiento político de la Asamblea en Vitonco, Paez, en el que consistió en distintos acontecimientos sucedidos en el territorio; y en este caso, el referente es sobre el asesinato de un Sabedor ancestral.El posicionamiento político de la asamblea llevada a cabo en Vitonco, Paez, tuvo en cuenta distintos hechos ocurridos en el territorio; tomando como referente principal, el asesinato de un Sabedor Ancestral.

Contexto

Hacia los siglos XVIII–XIX inició la arremetida religiosa y colonial que el pueblo Nasa ha reconocido históricamente como un asalto el mundo espiritual y social, los primeros misioneros en particular jesuitas, según testimonios y referentes como Eduardo Galeano llegaron “con la espada en una mano y la Biblia en la otra”; desde una lectura social, nuestros mayores relatan cómo se intentó imponer una nueva cosmovisión; la comunidad resistió esa ofensiva ideológica. Anota el ex autoridad del territorio de Çxhab Wala Abner Mauricio Bisus Peteche

Es necesario aclarar una distinción, la Biblia como libro no es equivalente a la religión impuesta por los evangelizadores. Muchas de las violencias ejercidas no se explican por el contenido del evangelio sino por la conducta de quienes lo portaban, si aquellos que llegaron con el afán de “evangelizar” hubieran practicado la ética que predicaban, no hubieran cometido las masacres y humillaciones que marcaron la memoria colectiva, esa diferencia entre mensaje y mensajero debe quedar explícita en cualquier análisis histórico.

El territorio de Çxhab Wala atravesó un siglo XIX marcado por episodios de enorme violencia, el cierre de ese siglo y el inicio del XX estuvieron marcados por episodios sangrientos la Guerra de los Mil Días (1899–1902) dejó huellas profundas., nuestros mayores aún recuerdan aquellos acontecimientos; en la toponimia local perduran vestigios de esa época, el lugar conocido como “el Cuartel” o “la Trinchera” remite a una impronta militar que aún se observa en la disposición de veredas y puntos consecutivamente.

En el tránsito hacia el siglo XX, la regulación colonial y las titulaciónes de 1702 y otros hechos administrativos anteceden la consolidación de resguardos, a inicios del siglo XX (1905 y años siguientes) se avanzó en la constitución formal de resguardos como espacios jurídicos; sin embargo, la autonomía real de las comunidades seguía limitada la Iglesia y poderes externos continuaban ejerciendo control sobre la tierra y la organización.

Surge en ese marco un mayor con amplio conocimiento Quintín Lame, entre 1912 y 1919 encabezó una lucha por la tierra por la autonomía y los derechos indígenas que se conoce en la tradición oral del movimiento indígena; la exigencia en contra del pago de “tererraje” y la reivindicación del derecho comunitario a la tierra sentaron bases políticas que atravesarían las siguientes décadas.

Las guerras mundiales (Primera Guerra Mundial, 1914; Segunda Guerra Mundial, 1939–1945) y las corrientes ideológicas del siglo XX como el socialismo y el comunismo tuvieron eco en América Latina, la Revolución cubana (1959) y las figuras asociadas como el Che Guevara influyeron en la radicalización de ciertos movimientos armados y en la aparición de proyectos guerrilleros en la región; en Colombia ese influjo dio lugar a episodios y organizaciones que buscaron transformar el orden político por la vía armada.

En el Cauca y en territorios cercanos, parte de aquella influencia se manifestó en la creación de experiencias de autogobierno y, por otro lado, en la emergencia de grupos insurgentes; en 1964 surgieron las Farc; en 1965 se registraron acciones militares contra focos insurgentes como Río Chiquito, el rente a ello, el movimiento indígena organizó respuestas propias de manera estratégica, el Consejo Regional Indígena del Cauca, fundado en 1971, se constituyó como la organización que organizaría la defensa de la tierra, la cultura y la autonomía.

El CRIC llamó a procesos de autonomía que partían de reivindicaciones históricas (Quintín Lame y José Gonzalo Sánchez) y de la necesidad de proteger los territorios frente a la violencia, a finales de la década de 1970 y principios de la siguiente, la presencia de frentes armados y su incidencia en comunidades indígenas generó tensiones profundas, en 1985 se hizo pública la Resolución de Vitoncó, fruto de esfuerzos de diálogo y articulación entre autoridades y mayores, que reclamaba derechos de autogobierno y la máxima autonomía posible para las comunidades.

La violencia persistió asesinatos, persecuciones y la respuesta de sectores de la comunidad con la formación de grupos de autodefensa marcaron un periodo complejo, también surgieron experiencias de renuncia a las armas y de reapertura de la vida comunitaria, el M-19, por ejemplo, avanzó hacia la paz y su proceso de desmovilización fue un referente; las autoridades indígenas invitaron a los combatientes de comandos locales a dejar las armas y a reintegrarse.

En 1999 el movimiento indígena retoma y fortalece sus mandatos: se revisan y actualizan resoluciones que consolidan la autonomía territorial, más adelante (2012–2016) el proceso de diálogo nacional con las Farc desemboca en acuerdos generales y un proceso de desmovilización que transformó de nuevo el escenario, no obstante, las disidencias y sectores que no aceptaron los acuerdos continuaron ejerciendo presión sobre los territorios, generando nuevas formas de confrontación.

Esta trayectoria plantea preguntas políticas y jurídicas esenciales para Çxhab Wala hoy; la Resolución de Vitonco (1985) y las resoluciones posteriores (Jambaló 1999; documentos territoriales de 2018 y 2024) constituyen marcos normativos y políticos vigentes en la memoria y la práctica comunitaria, si un grupo se autodenomina Farc pero no acata los acuerdos y las resoluciones que reconocen la autonomía comunitaria, se abre un problema grave: no se trata sólo de un conflicto ideológico, sino de un desafío al orden normativo.

La asamblea comunitaria es la instancia decisoria, quien asuma pertenecer a grupos armados y actúe como miliciano pierde, las normas internas y la interpretación comunitaria, ciertos derechos como comunero, las resoluciones recogen criterios sobre el ejercicio de la autoridad, la justicia interna y la protección de la comunidad frente a violencias internas y externas, la autonomía exige decisiones colectivas: sostener la resolución de Vitonco y Jambaló, fortalecer la Guardia Indígena, garantizar la protección de menores y prevenir el reclutamiento forzado.

Hoy Çxhab Wala debe decidir: mantener firme su trayectoria de autonomía y defensa del territorio o abrir espacios que impliquen concesiones políticas y sociales frente a grupos armados, el pulso central es el control territorial: ¿lo ejercerán las autoridades y la Guardia Indígena, o lo impondrán actores armados externos? Esa decisión implica consecuencias éticas, jurídicas y humanas como las historias recientes de muertes de comuneros y jóvenes reclutados que la comunidad debe reafirmar con contundencia.

Las bases jurídicas están en la Constitución, en la legislación indígena, en los tratados internacionales y en las resoluciones comunitarias (Vitonco 1985; Jambaló 1999; resoluciones territoriales 2018 y 2024), corresponde a la asamblea decidir con claridad y valentía.

¡la protección de la comunidad, la autonomía y la vida deben ser los principios de defender el territorio y los espacios territoriales!.

La vida no es un privilegio, si no, un derecho.

Territorio Çxhab Wala, Vitoncó, Páez-Belalcázar.

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