La resistencia de los pueblos indígenas se hace en minga, en ella se congregan para compartir dolores, rabias y alegrías, se hace con música, danza, se comparte comida, palabra y chirrincho para remojarla.
La minga se hace con la guardia indígena, las autoridades, los y las tejedoras, se hace con la comunidad y es netamente política. Se juntan los niños alrededor de la música, las flautas y los tambores suenan con fuerza para convocar a la alegría.
La palabra que nace en minga es para defender la vida y el territorio, para hacer memoria de la lucha que desde hace 530 años llevan nuestros pueblos originarios, quienes, desde la mal llamada conquista, le hacen frente a las diferentes estrategias de exterminio y despojo contra sus formas de vidas.
La historia de lucha de los pueblos en estos 530 años, está hecha con sangre. Sus territorios fueron invadidos y hoy la lucha por recuperarlos es la condena para ellos. Defender el territorio se hace rechazando la minería, los monocultivos y cualquier tipo de proyecto extractivista que promete desarrollo, y eso se hace en minga.
Defender la vida, el territorio y la paz.

La vida es un territorio y la paz viene con la tierra, esa es nuestra razón de lucha, desde allí nos organizamos y juntamos nuestros sentires con otros pueblos y sus resistencias y eso es lo que conmemoramos este 12 de octubre, conmemoramos la lucha y dignidad de los pueblos originarios, pueblos que se niegan a desaparecer, que están hechos de memoria, que en estos 530 años, llevan con dignidad y rebeldía, la memoria de sus muertos, de compañeros y compañeras que entregaron sus vidas en este sueño que busca la libertad de la tierra.
Hoy 12 de octubre nos encontramos en minga y en comunidad hacemos memoria, estamos con las y los mayores conversando de las problemáticas que hay dentro de nuestros territorios, estamos hablando de territorio, de paz y de defender la vida.
Sabemos que la lucha es larga y que seguiremos en minga para continuar el sueño de nuestros mayores y mayoras, seguiremos en minga para seguir enraizados a la tierra, danzando y cantando con fuerza la resistencia que nos dejaron los que hoy son truenos protectores de nuestro andar.










