Con un minuto de aplausos en honor a los comuneros y comuneras del territorio que han caído por el proceso organizativo, inició la asamblea en la vereda el Cabildo, plan de vida Unidad Páez, Municipio de Miranda. ¿Por qué un minuto de aplauso? » Porque si hacemos un minuto de silencio nos seguirán matando».

Desde el año 2002 se han venido presentando situaciones de desarmonías en el cabildo indígena del plan de vida Unidad Páez. «Uno se siente triste cuando algunos comuneros permiten que pasen situaciones de asesinatos, desplazamiento y amenazas en el territorio» fueron las palabras de un líder comunitario mientras hacía el difícil contexto que vive la comunidad ante el posconflicto. Frente a estos hechos, según autoridades indígena del plan de vida Unidad Páez, se han hecho muchos esfuerzos para conversar con las familias para que no sucedan hechos lamentables dentro del territorio, pero la realidad es otra, se siguen presentando desarmonías lamentables dentro de la comunidad del resguardo Cilia la Calera.

Teniendo en cuenta el contexto que vive la comunidad de Miranda surge la pregunta de ¿Cuál es la decisión que debe tomar la comunidad para que no suceda más desarmonía?, pregunta que muchas veces queda sin respuesta debido a que son los cultivos de uso ilícito que siembran algunos comuneros y comuneras, el cual ha ayudado a que la violencia incremente y permanezca en el territorio. En este mismo contexto, uno de los líderes menciona que «Colombia es un país muy rico, pero al pueblo nos han dejado arrinconados, pero nos toca defender lo que nos han dejado nuestro mayores y mayoras» fueron las palabras referidas a la larga lucha de los antepasados quienes trazaron y abrieron el camino, dejando tierras para construir los planes de vida.

Por otro lado, se mencionó que como autoridades indígenas se percibe que los grupos armados se están repartiendo el territorio que no les pertenece, y se creen con derecho a quitarle la vida a comuneros con o sin justificación alguna, sumando la larga lista de personas señaladas que posteriormente son objetivos de asesinatos por estos grupos armados. En este sentido, existen hechos como es el caso de una docente de Miranda, a quien los grupos armados se le llevó a un familiar y posteriormente fue asesinado. Cuando la familia pregunto, ¿por qué le quitaron la vida? los actores materiales no sabían por qué lo habían hecho, y ante la insistencia de los familiares por las pruebas del lamentable hecho, la respuesta de los armados fue – Lo asesinamos por equivocación -.

«Estos hechos pasan por que las jóvenes que se van a los grupos armados no tienen ningún tipo de formación política y pareciera que la única formación que reciben es para gatillar».

La asamblea continua y muchos guardan silencio cuando se habla de los cultivos de uso ilícitos y de grupos armados, mientras tanto un líder comenta «Después de todo lo que han causado los grupos armados en más de medio siglo de violencia ¿será que los grupos armados si nos ayudaron? ¿Sera que sí están defendiendo los derechos del pueblo? ¿qué de bueno han dejado los grupos armados en el territorio? son las preguntas que se hacen los comuneros y comuneras en este contexto donde el posconflicto tiene más de un centenar amenazas en cada vereda del resguardo Cilia la Calera, Miranda Cauca.

«Ese grupo que habla de la revolución nos está matando, tal vez ellos no nos han visto dentro de la agenda guerrerista, porque la comunidad lucha es por la vida y el territorio, ¿Será que en la agenda de los grupos armados nos ponen como amigos o enemigos?”. Frente a este contexto, un comunero menciona que eso no es revolución, razón por la cual, la comunidad de Miranda se reúne para buscar estrategias que les ayuden a seguir perviviendo en el territorio, teniendo en cuenta que la coca, la marihuana y ahora la amapola, no deja la plata en el territorio, pero si les dejan las grandes ganancias a los multimillonarios que ni siquiera se conocen en el resguardo. «Duele pensar que uno tenga que terminar asesinado por un grupo que mata con sevicia, ellos nos quieren dejar un masaje, cuando asesinan a una persona con 10 o hasta 13 tiros en la cabeza, eso no es revolución».

En un contexto donde se habla de paz total pero las comunidades siguen bajo la zozobra, por el cual, los comuneros se cuestionan si cómo comunidades se quedan esperando que sigue pasando con la violencia o si se hace algo frente a esta guerra, también se preguntan ¿será que el gobierno está ocultando lo que está pasando en los territorios?

En este espacio de dialogo la comunidad también reflexiona frente al posconflicto que ha sido más complejo desde que se firmó el acuerdo de paz entre el gobierno y las guerrillas de las FARC. En este sentido, la comunidad se pregunta: ¿será que quienes entregaron las armas se resocializaron o siguen en las andanzas con los grupos armados? la respuesta que se da la misma comunidad es que hay jóvenes que siguen en las filas de los grupos disidentes, «pero no solo son los jóvenes, hay adultos que les gustan hacer parte de estos grupos que causan desarmonía dentro de la comunidad”.

“Seguir con los cultivos de uso ilícito es seguir con el juego de la guerra, además de enseñarles a nuestros hijos a ser facilistas».

¿Qué pasará el día que una persona se niegue a pagar impuesto a la marihuana? Es otra pregunta que se hacen los comuneros, al parecer es la única justificación por parte de las disidencias de las Farc, quienes tienen una larga lista de amenazas en el territorio, contra personas quienes no han cumplido con el impuesto. En este sentido, la comunidad reflexionó que al paso que vamos, las vacunas que hacen los grupos armados ilegales, que es el cobro de impuestos, también serán aplicadas a todas las personas del territorio que laboren dentro de la organización como el CRIC, ACIN o cabildos.

En este mismo contexto, un comunero se pregunta, ¿por qué las disidencias matan solo a los que consumen marihuana? ¿por qué a los que comparan y expenden marihuana no les pasa nada?

Por otro lado, la comunidad argumenta que la negociación de paz no sólo se debería hacer con los delgados de las FARC, líderes sociales y el gobierno nacional, si no que también se deben tener en cuenta las familias afectadas por el conflicto armado, para exponga los casos de la perdida de sus seres queridos, sobre el dolor y la indignación que hoy los invade.

De esta manera, comuneros y comuneras dieron a conocer el difícil contexto que no solo se vive en este resguardo Cilia la Calera de Miranda Cauca, puesto que en muchos resguardos del norte del Cauca se vive la misma situación. Más adelante la comunidad trabajó en cuatro comisiones con el fin de reflexionar y buscar soluciones ante esta situación de violencia.

Para concluir este espacio de conversa, se dio a conocer la síntesis en donde se mencionó que los proyectos que han llegado para sustituir los cultivos de uso ilícitos han sido insuficientes, por lo que muchas familias se vieron obligadas a continuar bajo la economía ilícita la cual ha generado muchas desarmonías, ante esta situación se analiza de que el gobierno no ha cumplido con el programa nacional de sustitución de cultivos de uso ilícito PENIS. En la síntesis también se reflexionó de orientar más a los jóvenes para que no caigan en las filas de los grupos armados que terminan amenazando a su propia comunidad, además, se propone reactivar los controles de la guardia indígena en distintos lugares del resguardo Cilia la Calera.

Frente a las amenazas, muertes, desplazamiento y desapariciones las comisiones proponen hacer una marcha hacia dentro y fuera del territorio que permitan hacer un dialogo entre el gobierno y los actores armados.

«En estos 50 años de guerra se han derramado muchas lágrimas, al igual que sangre, han causado daños de infraestructura y muchas familias se han tenido que ir para no ser asesinado. Presidente estos son los resultados de la guerra de 50 años». líder del plan de vida unidad paez.

La asamblea se realizó el pasado 26 de agosto en la vereda El Cabildo, resguardo Indígena Cilia la Calera, municipio de Miranda, con aproximadamente 800 personas.

Tejido de Comunicación

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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