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¿Por qué una Universidad Indígena e
Intercultural?
En
Colombia, la etnoeducación como política estatal está encaminada
a proteger la diversidad cultural y potenciar la
pluriculturalidad, en un país que alberga a 82 pueblos indígenas
hablantes de no menos de 65 lenguas autóctonas. Sin embargo sus
desarrollos son muy limitados y en muchos casos se interpone la
implementación de la política general, desconociendo el carácter
pluricultural y multilingüe de la población.
Por otro
lado, la etoneducación esta dirigida principalmente a la
educación básica y respecto a educación superior se carece de
políticas basadas en el reconocimiento de la diversidad cultural
y la pertinencia de sistemas de educación diferenciados.
Igualmente, las iniciativas principales se han dado desde los
procesos del movimiento educativo indígena con casos
significativos como el planteamiento de convenios entre
organizaciones y universidades permitiendo el desarrollo de
acciones conjuntas de enriquecimiento recíproco, tendientes al
desarrollo de propuestas educativas coherentes con las
necesidades y visiones de las comunidades.
En este sentido, el CRIC viene impulsando procesos y programas
concretos en el nivel de educación superior, que van conformando
un cuerpo operativo como es el caso de UAIIN, creada por
decisión de los cabildos indígenas del Cauca en Junta Directiva,
en el marco del derecho a la autodeterminación y en continuidad
del proceso de construcción del sistema educativo propio, dentro
del cual la universidad juega un papel fundamental para su
consolidación y cualificación. La viabilidad de la Universidad
se sustenta en las experiencias, interés y compromiso de las
comunidades y organizaciones que la impulsan, al igual que en la
interlocución con el Estado del cual hacemos parte.
Su
necesidad se percibe como apuesta al desarrollo local y
regional, un desarrollo que haga efectiva y funcional la
construcción de autonomía social y cultural, entendida ésta como
la capacidad política y técnica para proponer proyectos de
bienestar y luchar en función de ellos.
Desde sus inicios, el proceso educativo se viene realizando
mediante el trabajo en la formación de líderes, de dirigentes,
así como de profesores, promotores de salud, multiplicadores
organizativos, agentes de producción, comunicadores, múltiples
personas encargadas de dinamizar, defender y apoyar los procesos
comunitarios. Estas dinámicas formativas se han caracterizado
por retomar los espacios escolarizados y los no escolarizados,
por partir de las expectativas y potencialidades comunitarias,
por desarrollar métodos, técnicas y en general un modelo que
conjuga la sabiduría de nuestros pueblos con los conocimientos
de otras culturas. Algunos participantes han hecho parte de los
gobiernos municipales, departamental o nacional, otros, de otras
organizaciones indígenas regionales o a nivel nacional. Podemos
decir que en nuestro proceso hemos formado profesionales
altamente cualificados en el campo socio-organizativo.
Hemos
avanzado en la concreción y desarrollo del conjunto de los
objetivos políticos hacia el fortalecimiento de nuestros Planes
de Vida, que en esta etapa de desarrollo han llegado a niveles
importantes de complejidad y que hoy requieren mayor
cualificación y conocimiento. Además desde la comprensión de las
diversas cosmovisiones, se han identificado didácticas,
metodologías, procedimientos que han facilitado los procesos de
aprendizaje y de desarrollo del conocimiento, aspectos que deben
ser profundizados y potenciados desde la dinámica de formación
universitaria.
La
continuidad en la formación, no sólo se la entiende en relación
a los niveles escolarizados, sino también en cuanto aquella que
se da en el contexto comunitario partiendo desde la familia. La
universidad articulada al contexto sociocultural debe fortalecer
los aprendizajes que se dan en el espacio familiar, ya que es en
ella donde se socializa el pensamiento indígena. Los
aprendizajes y conocimientos que fundamentan las culturas se
empiezan a estructurar desde el fogón, por lo tanto la
universidad está llamada a establecer lazos conectores entre lo
local con los mundos diversos que componen el universo.
La
educación superior se constituye en un complemento del saber
propio (por ejemplo, en cuanto a territorio, cosmovisión,
producción agrícola u organización social y comunitaria). Esta
educación no debe ser impuesta, ni los planteamientos
curriculares descontextualizados, porque se perderían valores
culturales como la lengua y el pensamiento. Se trata de un
espacio de formación que debe potenciar y propiciar la
interrelación entre los jóvenes y los mayores a través del
conocimiento y la experiencia vivida, esto a su vez contribuye a
la revitalización cultural, a la reconstrucción de los modos de
vida y de organización, a la resignificación del papel de los
diversos actores del proceso educativo, para desde este espacio
actuar en la comunidad.
Este nivel de formación, que desde otras culturas se llama
superior o universitario, debe contribuir al fortalecimiento y
consolidación de los procesos de resistencia, de revitalización
cultural, de manejo y control territorial y valorar las
cosmovisiones y pensamiento propios y con esto a los procesos de
fortalecimiento o de recuperación de la identidad cultural. La
Universidad, en este sentido debe preguntarse acerca de su
papel, teniendo en cuenta los distintos procesos de recuperación
de identidad que se presentan en nuestro país, en los que están
presentes diversos intereses y tendencias.
Diversas
miradas nutren la concepción de universidad propia. Hay quienes
de manera enfática expresan que la universidad no son las
edificaciones y las cuatro paredes, sino formarse en la vida,
con lo que ello implique. “Hablamos de universidad de la vida
porque trabajamos desde ella para mejorar nuestros procesos y
aportar a otros procesos. El objetivo es formar personas desde
la ley de origen para que desde distintas miradas se puedan
crear lazos de entendimiento. Hoy hay quienes irrespetan los
principios que nos dejaron nuestros mayores. Valoramos lo
nuestro y aprendemos de los otros, para aportar al pensamiento
universal ” (Jambaló, universidad de nuestro pensamiento”).
Como complemento de este planteamiento está el de quienes por
ejemplo plantean que la casa es la universidad, teniendo en
cuenta el sentido y trascendencia que la casa tiene para las
culturas indígenas, lo cual se expresa en la distribución de sus
espacios y en particular en el papel que cumple cada uno de
ellos en el aprendizaje y enseñanza de los roles y en su
reafirmación en cada una de las etapas de la vida del hombre o
la mujer indígena. Es desde todo este cúmulo de miradas que toma
validez el desarrollo de la investigación, la sistematización,
la profundización con una constante elaboración conceptual que
la universidad está llamada a propiciar.
Este
camino emprendido, es la manifestación más comprometedora y
clara del rumbo que ha tomado la formación superior desde la
mirada y acción de las mismas comunidades involucradas.
En este
sentido se asume la universidad como una estrategia de formación
integral que conlleva al fortalecimiento, potenciación y
proyección de las acciones sociales, económicas, políticas,
organizativas, culturales que sustentan los planes y proyectos
de vida de cada uno de los pueblos en el marco de la interacción
y convivencia armónica entre sí y con la naturaleza. Compromete
la construcción de procesos de interculturalidad y la
ampliación, socialización y profundización del conocimiento,
hacia la generación y sostenibilidad de modelos de desarrollo
comunitario respetuosos de la vida en todas sus dimensiones. Más
que una institución con amplia infraestructura física, se trata
de espacios para el ejercicio del pensamiento, desarrollo de
valores, e implementación de estrategias para el mejoramiento
integral de la vida de los pueblos.
La
universidad es parte constitutiva del Sistema Educativo Propio
en el sentido que facilita la cualificación de los procesos
pedagógicos, desarrolla estrategias de investigación en los
diferentes campos, asume la comprensión del conocimiento como
eje significativo del desarrollo integral, posicionando y
difundiendo los planteamientos educativos de los pueblos
indígenas en un nivel de universalidad.
Así se
viene avanzado en la apropiación y construcción de un modelo
propio de escuela, para la formación de jóvenes y adultos. Se
han profesionalizado maestros indígenas, que hoy se encuentran
vinculados a procesos comunitarios en los Territorios Indígenas.
Se avanza en el desarrollo y aplicación de un currículo de
formación profesional en Pedagogía Comunitaria, Administración y
Gestión, Derecho Propio, Desarrollo Comunitario, Salud
Comunitaria entre otros. En este sentido el proceso de
universidad indígena es un sueño colectivo que paulatinamente va
tomando cuerpo en una dinámica de construcción constante.
Sólo un
proceso formativo fundamentado en el reconocimiento y valoración
de epistemologías presentes en todas y cada una de las culturas
que componen la diversidad de pensamiento, puede contribuir a
transformar lo diferente en motivo de respeto y no de
discriminación, donde el fortalecimiento de las identidades
conlleve una fuerte autoestima y fortaleza para enfrentar las
múltiples dificultades y conflictos que como el desplazamiento
forzado, la guerra, la desintegración cultural, afectan a sus
poblaciones. Una educación que proyecte a las lenguas
originarias como valiosas herramientas para la construcción de
sabiduría y conocimientos y a fuerza de acción comunitaria
legitime una sólida identidad, comprometida con la generación de
relaciones de interculturalidad que potencie la ayuda mutua y el
diálogo de igual a igual. Es desde esta visión que encontramos
sentido al “Fortalecimiento de procesos de desarrollo
local como una condición básica para la interlocución en el
mundo global en condiciones de dignidad”.
Estas dinámicas potencian el sentido de la construcción de
políticas públicas para el mejoramiento integral de la sociedad,
donde la estrategia del ejercicio comunitario tenga mejores
condiciones para incidir y proyectar propuestas viables de mejor
estar.
Entendida así, la universidad propia es una minga que
acoge diversos pensamientos y procesos.
Es el espacio para la creación y recreación de los conocimientos
y saberes adquiridos desde las raíces culturales, desde el
corazón de los pueblos y es a la vez una estrategia para acceder
y generar nuevos conocimientos. Es el espacio donde la sabiduría
de los pueblos tiene cabida al igual que el conocimiento
universal donde la educación concede el derecho a resignificar
el papel de los indígenas en la sociedad.
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