Proyecto Socio - Cultural -
Educación
EDUCACIÓN
“Defender la historia, la lengua y las costumbres”, es el punto
sexto de la Plataforma de Lucha o Programa de Trabajo CRIC,
planteado en 1971 para resolver problemas de educación
detectados en esa década, entre los que destacamos la
insuficiente y a veces nula cobertura estatal; luego observamos
la inconveniencia de la educación formal que se aplicaba en
nuestras comunidades y por ello planteamos, a mediados de los
ochenta, comprometer al Gobierno de Colombia en la
implementación de una educación desde la cosmovisión de los
pueblos indígenas; es decir una educación que promoviera la
recuperación de nuestra identidad, nuestro territorio y nuestras
prácticas culturales, valorando y reconociendo la importancia de
nuestras lenguas nativas.
Como
consecuencia de este proceso se dio origen a los programas de
Etnoducación con el apoyado de los cabildos y agencias de
cooperación internacional. Iniciativa, complemento del séptimo
punto de nuestra plataforma “formar profesores indígenas”. Como
logros de ese primer período se pueden establecer el nacimiento
de las escuelas bilingües, la emisión del Decreto 1142 y la
consolidación del programa de educación del CRIC.
En la
actualidad el programa de educación bilingüe consolida un modelo
educativo propio que resalta valores culturales de nuestros
pueblos y el ejercicio de su autonomía, para lo que desarrolla
actividades de investigación y capacitación, acompañado de un
proceso de profesionalización de maestros que retroalimenta los
procesos de elaboración curricular.
Desde
un comienzo se asumió la educación escolarizada cuya expresión
principal era la escuela, la cual había influido decisivamente
en la desintegración social de las comunidades y de sus
respectivas culturas. Razón ésta que nos hizo replantear sus
lineamientos, enfoques, métodos, contenidos, formas de
administración, evaluación y control dando especial importancia
a la educación para los niños.
Poco
a poco fuimos ubicando los principales obstáculos y deficiencias
por superar. Fue entonces necesario, remitirnos al corazón mismo
de las comunidades, a sus autoridades, a sus niños, niñas,
jóvenes mujeres y hombres, preguntar, conocer, asesoramos e
iniciar el diseño de planteamientos que orientan el desarrollo
educativo y curricular.
El
espacio escolar concebido como una continuidad coherente del
espacio familiar requería de organización curricular
consecuente. Implicaba abordar la escuela desde el aspecto
organizativo como proyección comunitaria, desde el aspecto
cultural, identificando su papel y formas de expresión de
identidad que la caracterizan y desde el aspecto pedagógico,
reconociendo las formas de enseñar y aprender nutriendo desde
ellas la nueva acción escolar.
La
formación de docentes bilingües y lideres contando como base su
experiencia en escuelas comunitaria desde la creación del
programa constituye el medio y espacio desde donde se fue
diseñando y hasta ahora es el referente principal del modelo
pedagógico que se viene construyendo.
Se
creó el nivel de primerizo o aprestamiento como instancia de
adaptación de la escuela para el fomento de la reanimación
cultural, la potenciación de la autoestima, la generación de
condiciones para que el niño construya pensamiento con capacidad
crítica y creativa, ejercite su lengua autóctona y ame sus
valores y costumbres. |