¿Se fueron las Farc y llegó la muerte del páramo de Sumapaz?

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    Además del daño ecológico, en este aumento descontrolado del turismo los visitantes ponen en peligro sus vidas porque ¡todavía quedan zonas minadas!.

    Por:  Junio 21, 2017

    No he visto un contrasentido mayor que el que titula esta columna. ¿Cómo así que tras el acuerdo de paz salen las Farc del páramo de Sumapaz, el más grande del mundo, y comienza la muerte de este tesoro natural?

    Con esta grave denuncia llegó el fin de semana a En Blu Jeans María Lourdes Zimmermann, una de las periodistas más serias, rigurosas, destacadas y con un premio Simón Bolívar a bordo por el tema ambiental.

    Aunque cueste creerlo, contó María Lourdes que alias Romaña, uno de los más grandes asesinos de las Farc –sin pensarlo- fue el guardián de esta reserva natural con sus frentes 52 y 53 de las Farc, que eran los que operaban en la zona. Gracias a ellos, sí señores… a Romaña y sus secuaces, Sumapaz era un santuario indirectamente protegido por la presencia insurgente que frenó el ingreso de campesinos y visitantes que lo degradaban.

    Lo anterior no quiere decir que no se afectó, porque allí se sembró papa y se criaron ovejas, lo que generó un alto impacto ambiental en el páramo. Sin embargo, eso fue muy poco al lado del turismo irresponsable que hoy lo arrasa sin control y que pone en riesgo el nacimiento de siete ríos y, por ende, la provisión de agua para algo más de la tercera parte de los colombianos.

    A la fábrica de agua más grande del mundo llegan caravanas de 4×4 y motociclistas que ejercen un ecoturismo irresponsable

    Para quienes no lo sabían, el páramo de Sumapaz es el más grande del mundo; su extensión alcanza las 333.420 hectáreas, de las cuales solo 142 000 están protegidas como Parque Nacional Natural. El territorio del páramo se ubica en tres departamentos: Cundinamarca, Meta y Huila, ¡y abastece a 15 millones de nacionales!

    Es que una de las funciones principales de los ecosistemas que protege el Parque Nacional Natural, es la regulación hídrica de las cuencas altas de los ríos Tunjuelo, Sumapaz, Blanco, Ariari, Guape, Duda y Cabrera que les proveen agua a Bogotá y todo su Distrito Capital, y a los departamentos del Meta, Huila y Cundinamarca. Además, hay dos ecosistemas (los páramos y los bosques alto-andinos), que no solo son productores y reguladores de agua, sino que tienen muchas especies únicas que solo están en este rincón del mundo.

     Actualmente, a la fábrica de agua más grande del mundo llegan caravanas de vehículos 4×4 y de motociclistas que, según las autoridades locales, sin autorización ni límite alguno ejercen un ecoturismo irresponsable que está acabando sin control con este frágil ecosistema. Parques Nacionales Naturales asegura que la reserva está cerrada al público y que no está permitido hacer turismo en él por su fragilidad.

    Parques Nacionales calcula que al mes la laguna los Tunjos
    es visitada por más de mil personas que
    ¡lavan carros, motos y dejan residuos plásticos en el lugar!

    Cómo les parece que actualmente llegan cada fin de semana más de 800 personas a visitar el lugar sin ningún control y, además, Parques Nacionales  calcula que al mes la laguna los Tunjos es visitada por más de mil personas que ¡lavan carros, motos y dejan residuos plásticos en el lugar! Estas prácticas turísticas que no corresponden al concepto real de ecoturismo impactan suelos, vegetación y fauna en una importante porción de un tesoro natural al que paradójicamente lo favorecía el conflicto armado.

    Según Liliana Murcia, alcaldesa de la localidad 20 de Bogotá, los operadores venden paquetes de $70 000 bajo la promesa de ver osos, águilas y venados en el páramo, y –sepan esto- eso no es posible. Para lograrlo, los visitantes deben adentrarse en el ecosistema ubicado en el área protegida y eso no está abierto al público por su fragilidad. Como quien dice, los están tumbando.

    Pero además del daño ecológico y del perjuicio al ecosistema, en este aumento descontrolado del turismo los visitantes ponen en peligro sus vidas porque ¡todavía quedan zonas minadas!. Los depredadores avivatos de este turismo irresponsable, se olvidan del castrófico legado de minas antipersona que el conflicto armado sembró en este importante corredor geográfico. ¡Pasan por alto que dichas zonas no han sido delimitadas, ni las minas desactivadas, porque el proceso de desminado humanitario no ha comenzado en el Páramo de Sumapaz! Oigan, que malos seres humanos; parecen trogloditas… ¡Francamente!

    En la actualidad, el Batallón de Alta Montaña es el encargado no solo de proteger el páramo, sino de recoger la basura que dejan los turistas y de cuidar un vivero en el que reproducen frailejones, especie única de árboles de los páramos colombianos que los visitantes arrancan pequeños para llevárselos de recuerdo y que tan solo crecen un centímetro al año. Aunque en este momento el batallón tiene treinta mil semillas germinadas, diez mil plántulas en crecimiento y ha sembrado mil ochocientas plantas, ni ellos en número, ni su gestión, son suficientes frente a la devastación que se está produciendo.

    Las Corporaciones Autónomas Regionales y de Desarrollo Sostenible; Parques Nacionales Naturales y las administraciones municipales con jurisdicción en el Páramo de Sumapaz; las Gobernaciones de Cundinamarca, Huila y Meta, y otras entidades, hicieron un llamado a la comunidad para que se abstenga de hacer parte de estas actividades. Pero ¿y qué? No veo por ninguna parte ni las campañas, Ni al Ministerio de Medio Ambiente, ni a las autoridades competentes advirtiendo, anunciando o aplicando sanciones ejemplarizantes.

    Ni más faltaba que esté extrañando a Romaña, pero ¿qué va a pasar con todos esos tesoros? ¿Será que el proceso de paz no alcanzó, o no contempló resguardar nuestros recursos naturales sitiados por años por las Farc en distintas zonas del país? Pues si no hay ya ni para las pensiones, ni para el tamizaje de los recién nacidos, menos para ecología. Como decía el coordinador de Cinevisión, el primer noticiero que presenté: “¡Que el Señor nos coja confesados!”

    Fuente: https://www.las2orillas.co/

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