Cajamarca: golpe a la locomotora minera

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    Con 6.165 votos, equivalentes al 97% del total del escrutinio, los habitantes del municipio tolimense rechazaron los planes mineros en su territorio. Para Dejusticia, AngloGold Ashanti no podrá seguir con el megaproyecto de La Colosa. La multinacional asegura que el resultado tendrá mínimos efectos sobre su iniciativa.

    “¡Queremos agua, queremos maíz, AngloGold Ashanti fuera del país!”, esa fue la consigna. Así cantaban centenares de estudiantes, campesinos y trabajadores del occidente del Tolima, mientras esperaban los resultados de la consulta popular que prohibió la minería en su territorio. Eran las 4 y 30 de la tarde del domingo 26 de marzo y el ambiente de Cajamarca era de tensión e incertidumbre. Cualquier cosa podía pasar. El miedo de no superar el umbral requerido para impedir la explotación de La Colosa se reflejaba en los rostros de angustia de los manifestantes.

    Poco a poco, mientras la Registraduría Nacional emitía los boletines oficiales y uno de los voceros del comité ambiental los leía en voz alta por un megáfono, la expresión de las personas se fue transformando. La inseguridad devino en alegría; el miedo, en tranquilidad, y la sospecha, en satisfacción. A las 4 y 45 de la tarde las consecuencias de la primera consulta popular convocada por la ciudadanía en la historia del país no tenían reversa. El resultado era evidente. Cajamarca había decidido. El pueblo había ganado. El objetivo estaba cumplido. El No triunfó con el 97,92 % de los votos, es decir, 6.165 sufragios. Por el Sí, la votación apenas alcanzó 76 votos. Hubo 41 tarjetones no marcados y 14 votos nulos.

    De repente, el pueblo se convirtió en un carnaval. Después de más de ocho años de lucha, la comunidad organizada en torno a la defensa del agua, la tierra, los bosques, las aves y los páramos, dio la estocada final. Todo el mundo lo esperaba, pero nadie lo creía. ¿Cómo era posible que un grupo de campesinos de un pequeño pueblo en el Tolima le pudiera ganar, sin ningún arma distinta a la palabra, una pelea a la multinacional más importante en la explotación de oro del mundo?, ¿quién podía explicar que seis mil personas comprometidas con el futuro de su territorio podían poner en jaque al proyecto de extracción de oro más importante de los últimos diez años en Colombia?

    David había derribado a Goliat y todavía no lo asimilaba. Los miembros del comité ambiental del No lloraban de la felicidad. Los obstáculos, las dificultades y las amenazas habían quedado atrás. Róbinson Mejía, líder de la campaña ganadora, aseguró que el 26 de marzo fue el nuevo nacimiento de Cajamarca. “Esta decisión no solo va a transformar el futuro del municipio, sino el futuro de las políticas públicas de todo el país. Sentimos emoción y agradecimiento con todos los que nos apoyaron”.

    Para José Domingo Rodríguez, campesino y promotor de la consulta popular, este resultado es un mensaje de esperanza y resistencia para todos los pueblos de Colombia que tienen que aguantar las inclemencias de la minería “Cajamarca tiene conciencia y dignidad, acá prevalecieron la cultura y la historia ancestral de la comunidad. Nosotros somos agricultores, no mineros. Si tumbamos La Colosa, tumbamos cualquier cosa”.

    Minutos después de conocer el resultado de la consulta, la multinacional emitió un comunicado de prensa en el que asegura que “lamenta que por cuenta de un debate mal planteado sobre la minería en Colombia, se ponga en riesgo que el país y la región reciban los beneficios de la minería bien hecha y responsable”.

    Efecto del resultado

    Diana Rodríguez, investigadora especial de Dejusticia, asegura que la Ley 134 y la Ley 1757 establecen que el resultado de una consulta popular, si supera el umbral necesario, es obligatorio y vinculante. “Jurídicamente, lo que tiene que pasar en este caso es que el Concejo municipal deberá adoptar la decisión y el mandato popular y prohibir la minería en el municipio”.

    Ante esta afirmación, Carlos Enciso, gerente de operación corporativa de AngloGold Ashanti en Colombia, asegura que, a pesar de que la compañía respeta la jornada electoral y reconoce que la consulta popular es un mecanismo de participación legítimo, las consecuencias prácticas y jurídicas de la victoria del No serían mínimas. Su argumento se basa en un reciente fallo del Consejo de Estado que sugiere que los efectos legales de la consulta son a futuro, no retroactivos y, por lo tanto, los derechos adquiridos de la empresa deben respetarse. Como quien dice, independientemente del resultado de la consulta, la multinacional seguirá adelante con la exploración de La Colosa.

    Sin embargo, para Dejusticia, el argumento de la multinacional carece de validez por dos motivos. El primero es que el fallo de la sección 4 del Consejo de Estado, al que se refiere Enciso, es un fallo de tutela de primera instancia y por ende no es un precedente vinculante ni jurisprudencial. El segundo es que en Colombia los títulos mineros son una expectativa y no un derecho adquirido y, en ese sentido, el Gobierno puede modificarlos. “Ellos no tienen una licencia ambiental para poder hacer la exploración. Si en la consulta popular gana el No y se supera el umbral, sería absurdo que la compañía siguiera con el proyecto”, afirma Rodríguez.

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